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Un cuarto de siglo devolviendo la audición

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A pesar del complejo escenario económico y la recrudecida política de bloqueo impuesta por el Gobierno de Estados Unidos, Cuba mantiene y prioriza su Programa Nacional de Implantes Cocleares, una obra de la Revolución que durante más de 25 años ha transformado la vida de miles de personas.

Impulsado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y respaldado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, este programa constituye un orgullo para la Medicina cubana por su carácter gratuito y profundamente humano. Hasta la fecha, se han realizado más de 600 implantes, incluyendo casos bilaterales y pacientes con sordoceguera, devolviendo la capacidad de oír, comunicarse e integrarse plenamente a la sociedad, informó el Ministerio de Salud Pública.

«Un implante coclear es un dispositivo electrónico biónico que permite a las personas con pérdida auditiva severa o profunda percibir sonidos al estimular directamente el nervio auditivo», explicó a Granma la doctora Sandra Bermejo Guerra, especialista en Otorrinolaringología y jefa del Servicio de Implante Coclear y Cirugía Compleja de Oído del Hospital Pediátrico Universitario Borrás-Marfán.

La especialista destacó la evolución del programa, que desde sus inicios en la década del 2000 ha incorporado dispositivos más pequeños, ergonómicos y con procesamiento digital avanzado. «A diferencia de los audífonos, que amplifican el sonido, los implantes reemplazan la función del oído interno y transmiten la información directamente al nervio, mejorando la comprensión del lenguaje, incluso en ambientes ruidosos», precisó.

El doctor Manuel Enrique Sevila Salas, uno de los fundadores del programa, detalló que más allá de la cirugía, se asegura un acompañamiento integral. Médicos, terapeutas del lenguaje, sicólogos y familias participan en un proceso que garantiza la rehabilitación y el desarrollo personal de cada paciente.

La doctora Bermejo Guerra subrayó el firme compromiso del Estado cubano de mantener este costoso servicio a disposición de toda la población que lo necesite. «El impacto en la calidad de vida es incuestionable», afirmó, «los implantes cocleares han transformado el día a día de miles de personas, permitiendo su integración social y el desarrollo de habilidades comunicativas».

En ese empeño, médicos, pacientes y familiares enfrentan las carencias impuestas por la cruel política de bloqueo del Gobierno estadounidense. Sin embargo, la voluntad inquebrantable de la Revolución prevalece, demostrando que, incluso en tiempos de crisis, la salud y el bienestar del pueblo son una prioridad absoluta.

El Programa Nacional de Implante Coclear reúne los mejores valores de la Medicina revolucionaria. No es solo un procedimiento médico; es una obra de infinito amor, porque detrás de cada intervención hay ciencia, sensibilidad y compromiso social con la vida.

Tomado del Periódico Granma

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