Un equipo multidisciplinario de científicos del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC) ha liderado un relevante estudio ecotoxicológico y de taxonomía molecular que aporta hallazgos fundamentales para la seguridad alimentaria y la gestión del medio marino en Cuba.
La investigación, publicada en la prestigiosa revista científica ACS Environmental Au, profundiza en el estudio de las microalgas bentónicas del género Gambierdiscus, responsables de la producción de toxinas asociadas a la ciguatera en la región del Caribe.
El trabajo científico contó con la participación de especialistas del CEAC junto a investigadores de destacadas instituciones internacionales, entre las que figuran el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) y la Universidad Rovira i Virgili, de España, así como el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), de México.
Esta cooperación internacional permitió el aislamiento y análisis de 35 cepas monoclonales establecidos a partir de muestras recolectadas en el litoral de La Habana.
Según explicó Donaida Chamero Lago, especialista del CEAC, entre los principales resultados de la investigación destaca la identificación de seis especies del género Gambierdiscus, entre las que Gambierdiscus caribaeus resultó ser la especie más representada entre los aislados analizados.
Asimismo, el estudio registra por primera vez la presencia de la especie Gambierdiscus australes en aguas cubanas y del Mar Caribe, lo que amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de microalgas en la región.
Asimismo, precisó que mediante ensayos biológicos y técnicas avanzadas de espectrometría de masas, los investigadores confirmaron de forma inequívoca la producción de C-CTX5 por una cepa cubana de Gambierdiscus silvae.
Este hallazgo aporta nueva evidencia sobre el papel de esta especie como una fuente relevante de ciguatoxinas en el Caribe. Los análisis químicos revelaron además una amplia presencia de otros metabolitos como la gambierona y la 44-metilgambierona en las cepas analizadas.
Con este avance, el CEAC reafirma su compromiso con el desarrollo de la ciencia costera y la protección de los ecosistemas marinos, aportando datos de alto valor para el monitoreo ambiental y la prevención de riesgos a la salud pública en la nación.
