Más de cien activistas, sindicalistas y cuatro eurodiputados aterrizaron en el aeropuerto internacional “José Martí” no solo con cinco toneladas de medicamentos, sino con la voz de una Europa que, según ellos, “no olvida”.
El rugido de los motores del Boeing 787 de la aerolínea Neos rompió el silencio de la noche en La Habana. Eran las 9:55 de la noche cuando la puerta del avión se abrió y, uno a uno, comenzaron a bajar los rostros de la emoción. Eran más de cien delegados de una red internacional que se extiende desde Italia hasta Marruecos, pasando por Francia, Suiza, Grecia y España, pero en sus ojos se reflejaba un solo destino: abrazar al archipiélago.
No era un viaje cualquiera. A sus espaldas traían un cargamento de esperanza valuado en medio millón de euros: cinco toneladas de medicamentos e insumos médicos, esenciales para un sistema sanitario que resiste el embate de la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el pasado enero, la cual busca asfixiar la llegada de combustible a Cuba.
A medida que los delegados cruzaban la terminal, se respiraba un aire de conmoción contenida. El director de Europa del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Rigoberto Zarza, recibía los abrazos y agradecimientos mientras las cámaras captaban el momento. Sin embargo, fue la aparición de Ilaria Salis, eurodiputada de la Alianza Verdi e Sinistra (La Izquierda), la que acaparó la atención. Con una voz firme pero visiblemente emocionada, Salis se detuvo a hablar para los micrófonos, tejiendo con sus palabras un puente entre el Mediterráneo y el Caribe.
“Lo que nos distingue es la solidaridad”, comenzó diciendo la política italiana, refiriéndose al espíritu indomable de los activistas que la acompañaban. “Tengo un pueblo que, desde hace más de 80 años, combate contra el Coloso mundial, Estados Unidos”, añadió.
Salis, cuyo paso por el parlamento europeo ha estado marcado por su activismo de izquierda, explicó con una sencillez desarmante su adhesión a la causa. Insistió en que no se trataba de un gesto aislado, sino de una corriente más profunda.
La eurodiputada, que se define a sí misma como parte de esa izquierda que busca “aventar” (agitar) Europa, quiso dejar claro que el viejo continente no es solo burocracia y finanzas. “Esta es la Europa solidaria que transmite la solidaridad al pueblo cubano, que vive una situación muy ínfima y muy precaria”, declaró.
Salis, que viajó junto a sus colegas Doménico Lucano, Emma Fourreau y Marc Botenga, elevó la mirada para hablar de un futuro más allá de las fronteras. “Creo que la hermandad entre los pueblos es la base. Es una manera de pasar por encima de la violencia”, concluyó.
La voz de la diáspora: “Cuando la patria llama, hay que responder”
Pero no solo las voces europeas se alzaron en la terminal. Ada Galano, presidenta de la Coordinadora Nacional de Cubanos Residentes en Italia (CONACI) . Cubana de nacimiento, con una herencia de lucha que corre por sus venas —hija de un guerrillero que combatió contra la dictadura de Batista—, Galano no es una recién llegada a estas lides. Su historial la respalda: en 2021 ya había acompañado un envío de 200 metros cúbicos de ayuda humanitaria desde Italia para enfrentar la Covid-19. Por eso, cuando se le preguntó qué hace diferente a esta ocasión, su respuesta fue clara y contundente.
“Para mí, esta ocasión no es tan diferente porque ya en el 2021 vinimos a este mismo aeropuerto con un avión cargado de medicina”, explicó Galano.
“Yo soy cubana, soy hija de esta patria y a ella me debo, y cuando la patria llama hay que responder”. Para ella, la motivación es la misma de siempre: atender el llamado para ayudar a su pueblo y solidarizarse con la situación creada, “sobre todo después del 29 de enero con el nuevo decreto firmado por el presidente” —una referencia directa a la reciente orden ejecutiva que endurece el bloqueo—. “Aquí estamos los cubanos, los hijos buenos de la patria, y estaremos siempre. Cada vez que la patria llame, aquí estaremos nosotros presentes”.
La respuesta de la comunidad, según Galano, ha superado todas las expectativas. “La respuesta ha sido increíble. Yo estoy aquí con la flotilla, pero tengo casi dos contenedores completos en Milán que apenas regrese saldrán para acá”. Y aclara que no se trata solo de cubanos: “Los latinoamericanos nos hemos unido todos, y todos están conmigo sobre todo en Milán, recogiendo medicina, insumos y donaciones para que lleguen esos nuevos insumos médicos, alimentos, para que lleguen al archipiélago. Porque los pueblos han despertado y se han dado cuenta de que Cuba es el faro, y que si Cuba cae, América Latina cae y el mundo cae”.
Para Galano, la importancia de mantener a flote a Cuba va más allá de la mera supervivencia. “Hay que mantener la flota y hay que defender todo lo que tenemos, los logros sociales, porque somos el faro del mundo. Y argumenta: “A pesar de la dificultad, a pesar de todo, nuestro país sigue haciendo cosas increíbles que ni los países desarrollados hubiesen podido resistir en la situación que se encuentra. Sin embargo, esta isla sigue aquí y sigue ofreciendo al pueblo, con lo poco que tiene, lo mejor que puede”.
Visiblemente emocionada, aunque sin perder la firmeza, insistió en la perpetuidad de ese compromiso. “Estamos aquí y cada vez que se necesite vamos a estar aquí, vamos a estar siempre, porque nosotros somos hijos de esta tierra, somos hijos de Cuba. Y también los solidarios, que posiblemente muchos solidarios amen a este país más que muchos cubanos”.
Con la mirada puesta en la audiencia, lanzó una invitación: “Seguimos invitando a todos los que nos vean, a todos los que vean, a que sigan luchando por Cuba. Porque Cuba tiene que seguir siendo el faro que es de América Latina”.
Al detallar la agenda que les espera, Galano dibujó un recorrido intenso y profundamente simbólico. “Tenemos varias visitas, tenemos que hacer entregas en los hospitales, estaremos con la gente, estaremos con los científicos, con el CIGB, con todas las instituciones científicas”. Pero la misión no se limita a las entregas formales: “Estaremos visitando barrios, estaremos visitando escuelas. Es un recorrido amplio”.
Además, esperan la llegada de la flotilla por vía marítima, prevista para el 21 o 22, para compartir y cumplir un plan de actividades que busca visibilizar la lucha desde otra perspectiva. “Sobre todo para explicar, desde nosotros, desde fuera, cómo se ve y cómo se está luchando por Cuba, y cómo los países se están uniendo por Cuba, e integrarlo al resto”.
Solidaridad en acción: visitas, entregas y un abrazo colectivo
A su lado, otros activistas compartían impresiones. Una joven italiana, que también formaba parte de la delegación de base, explicaba a los medios locales el propósito de su viaje con la energía de quien lleva años en la lucha. “Venimos a traer medicamentos a Cuba, a traer solidaridad y, sobre todo, a hacer un evento que haga hablar de la situación de Cuba en el mundo”, dijo con entusiasmo. “En estos días lo lograremos. Ahora tenemos 200 cajas de medicamentos que luego distribuiremos en varios lugares. También haremos talleres, eventos, iremos a la Casa de la Amistad y compartiremos actividades con la gente”.
La activista explicó la diversidad del grupo que representaban. “Venimos un poco de Milán, un poco de Roma, un poco de toda Europa. Por eso, contaremos también con los cubanos y donaremos para algunos proyectos específicos que apoyaremos”, detalló, dejando claro que la cooperación no termina con la entrega de insumos, sino que busca un vínculo duradero.
“Es la primera vez que vengo en una misión así. Es mi segunda vez en Cuba, pero pasaron 10 años. La primera vez vine como turista, hace 10 años, y debo decir que La Habana ha cambiado mucho. Estoy contenta de verla en este verano”. Sus palabras, cargadas de nostalgia y compromiso, reflejaban el reencuentro de alguien que vuelve a un lugar conocido, pero transformado por las circunstancias.
Un faro que no se apaga
A su lado, Doménico Lucano también tomó la palabra para señalar la admiración por una Cuba que no se doblega ante el imperio, mientras que los organizadores recordaban que esta movilización, que incluye donaciones de más de 700 particulares y el respaldo de sindicatos como la CGIL y la USB, es solo la avanzada. El próximo sábado, está previsto que el Convoy Nuestra América llegue por vía marítima para fundirse con esta delegación en un gran abrazo colectivo en las calles de La Habana.
Por ahora, bajo la luz tenue de la terminal habanera, las voces de Ilaria Salis, Ada Galano y tantos otros activistas siguen resonando. Sus palabras, ese italiano enronquecido por la emoción y ese español caribeño con acento de regreso, traducidos en los micrófonos locales, se convirtieron en la banda sonora de una noche donde, por un instante, la geopolítica dio paso a la pura humanidad. “No es la solución”, había dicho Salis momentos antes, pero al ver los abrazos y las lágrimas, parecía serlo todo. Galano lo resumió mejor: “Cuba seguirá siendo el faro del mundo”. Y en una noche como aquella, con la pista del aeropuerto iluminada por la solidaridad, era fácil creerlo.
Tomado de Cubadebate
