La actual situación del sistema electroenergético nacional responde a un escenario excepcionalmente complejo, marcado por el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos y su impacto directo en el suministro de combustibles, explicó el viceministro primero de Energía y Minas, Argelio Jesús Abad Vigoa, durante su intervención en la Mesa Redonda.
El directivo distinguió dos etapas claramente definidas. Hasta finales del año anterior, aunque el bloqueo se mantenía con rigor y durante más de seis décadas había impuesto severas restricciones —incluyendo persecución a proveedores, sanciones a navieras y obstáculos financieros—, Cuba lograba adquirir combustibles en el mercado internacional.
“No era fácil, no era barato, pero lo lográbamos”, subrayó. A pesar de las amenazas y las rutas alternativas que era necesario emplear, los buques arribaban al país para sostener la economía y los servicios esenciales.
Sin embargo, a partir de este año la situación cambió radicalmente. Una nueva orden ejecutiva del gobierno estadounidense intensificó la política de asfixia económica, transformando el bloqueo en uno de carácter energético “de máxima intensidad”.
Esto ha implicado un endurecimiento de las medidas contra proveedores históricos, mayor persecución a embarcaciones en alta mar y presiones sobre navieras, aseguradoras e intermediarios financieros. Como consecuencia, hace más de tres meses que no entra a Cuba un solo barco con combustible contratado en el mercado internacional.
El país ha dejado de recibir diésel, fuel oil, gasolina, combustible de aviación y gas licuado de petróleo, lo que impacta directamente en la generación eléctrica. Actualmente, más de 1 400 MW de capacidad instalada no pueden utilizarse por falta de combustible, incluyendo la generación distribuida y los motores de Mariel y Moa.
La generación se sostiene únicamente con crudo nacional en termoeléctricas, el gas acompañante de los pozos petroleros y las fuentes renovables en horario diurno. Aun así, el déficit promedio alcanza los 1 400 MW durante el día y entre 1 800 y 1 900 MW en el horario pico nocturno, lo que provoca inestabilidad en el sistema y prolongados cortes eléctricos.
“Tenemos las máquinas, tenemos los técnicos, pero no tenemos el combustible”, afirmó.
A este escenario se suma la descapitalización del sistema, agravada por la imposibilidad de acceder a financiamiento internacional para el mantenimiento y desarrollo de la generación térmica.
Resultados en medio del cerco
Pese a este contexto adverso, el país ha logrado avances significativos en el sector energético durante 2025 y lo que va de 2026.
En la producción de petróleo, se revirtió la tendencia decreciente de años anteriores. La Unión Cuba-Petróleo cumplió su plan anual en 2025, alcanzando la cifra más alta de los últimos siete años en producción de petróleo equivalente. En los primeros meses de 2026, esta tendencia se mantiene.
Este incremento resulta clave para sostener la generación eléctrica con recursos nacionales y reducir la dependencia de importaciones. Se han perforado nuevos pozos con resultados positivos y se han construido cuatro tanques de almacenamiento en la base de supertanqueros de Matanzas.
En paralelo, se han recuperado 348 MW de generación térmica en lo que va de año, con intervenciones en unidades de Felton, Santa Cruz, Cienfuegos y la termoeléctrica Antonio Guiteras. Asimismo, continúan labores de mantenimiento e inversiones en unidades estratégicas del país.
Apuesta por las energías renovables
Uno de los pilares de la estrategia energética ha sido el impulso a las fuentes renovables. Al cierre de 2025 se concluyó el montaje de 52 parques solares fotovoltaicos, que aportan más de 1 000 MWp y elevan la participación de estas fuentes a cerca del 10% de la matriz eléctrica, frente al 3% existente en 2024.
En lo que va de 2026 se han sumado otros 31,24 MW. En determinados momentos, estos parques generan hasta el 38% de la energía consumida en horario diurno.
También se han instalado más de 10 000 sistemas solares en viviendas de sectores priorizados, así como 5 000 módulos en comunidades aisladas y centros vitales como policlínicos, hogares de ancianos, panaderías y estaciones de comunicaciones.
El programa incluye además la instalación de sistemas de baterías para estabilizar la red, el desarrollo de bombeo solar para acueductos y agricultura, y el avance en proyectos hidroeléctricos y eólicos.
Soluciones alternativas para la vida cotidiana
Ante la escasez de combustibles, se han implementado alternativas para garantizar servicios básicos. Entre ellas destacan la rehabilitación de hornos de leña y carbón en panaderías, el uso de tracción animal para actividades logísticas y el impulso al uso de gas natural en comunidades con emanaciones disponibles.
Asimismo, se trabaja en la ampliación del servicio de gas manufacturado en la capital y en la identificación de nuevas zonas con potencial para su aprovechamiento.
El viceministro calificó la actual coyuntura como la más compleja enfrentada por el sector energético en décadas, resultado directo de un bloqueo recrudecido que busca asfixiar al país.
No obstante, destacó el esfuerzo de los trabajadores de la Unión Eléctrica y CUPET, a quienes definió como “titanes”, y subrayó la capacidad del país para innovar y resistir.
Cuba continúa trabajando en múltiples frentes: incrementar la producción nacional de petróleo, recuperar capacidades de generación térmica, acelerar la transición hacia energías renovables y buscar alternativas de financiamiento y suministro.
“El camino es largo y complejo, pero estamos claros hacia dónde vamos: hacia la soberanía energética plena”, concluyó.
Industria cubana: Resistencia, creatividad y soberanía ante el bloqueo y la crisis energética
El ministro de Industria, Eloy Álvarez Martínez, ofreció en la Mesa Redonda un pormenorizado informe sobre la situación del sector, marcado por las carencias de combustible y electricidad, pero también por la voluntad de buscar alternativas para sostener la producción.
El titular insistió en que el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos constituye la principal traba, agravada por la limitación de combustibles, lo que ha provocado paralizaciones de fábricas, interrupciones laborales y desabastecimiento.
En medio de un complejo escenario signado por el déficit de combustible y energía, la industria cubana ha tenido que reinventarse. Así lo confirmó el ministro de Industria, Eloy Álvarez Martínez, al intervenir en la Mesa Redonda, donde detalló las afectaciones, las estrategias implementadas y las prioridades establecidas para mantener activo al sector.
Subrayó que la principal causa que frena el desarrollo industrial sigue siendo el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos, cuyo recrudecimiento se suma ahora a las limitaciones en el suministro de combustibles. Esta combinación, explicó, impacta con fuerza la producción, ocasiona paralizaciones en las fábricas, interrupciones laborales y, como consecuencia, afecta el abastecimiento de la economía y de la población.
Ante este panorama, el objetivo fundamental, dijo Álvarez Martínez, ha sido buscar alternativas para minimizar las afectaciones y sostener, dentro de lo posible, los niveles de producción en la industria pública. Para ello, una de las primeras decisiones fue concentrar los esfuerzos en aquellas fábricas con mayores posibilidades de funcionamiento.
Se ajustaron los horarios laborales a los momentos en que existe disponibilidad eléctrica, una medida compleja que ha requerido una estrecha coordinación con los colectivos de trabajadores, quienes acuden a sus centros cuando hay electricidad, logrando así mantener niveles productivos y asegurar servicios esenciales para sectores estratégicos de la economía.
Una de las transformaciones consideradas prioritarias es el cambio en la gestión empresarial. El objetivo es depender menos de los financiamientos de la cuenta central y avanzar hacia la autogestión financiera.
En este sentido, se han aprobado seis esquemas de autofinanciamiento para los grupos empresariales, entre ellos la empresa Copextel, lo que les permite retener parte de sus ingresos y utilizarlos para resolver problemas puntuales, creando a su vez condiciones para dinamizar la industria. “Es también una motivación y un reto para directivos y colectivos laborales —señaló el ministro— que en medio de las complejidades deben identificar soluciones, buscar financiamiento, ajustar horarios y encadenarse con sectores que generan ingresos para que la economía no se detenga”.
Alianzas estratégicas, ciencia e innovación: las vías para mantener la producción
En su intervención, el Ministro destacó el papel de las alianzas productivas como una vía clave para sostener la industria. Se han potenciado los negocios con capital extranjero —actualmente existen 27— y las relaciones con socios tecnológicos y comerciales, lo que ha permitido, aunque no a plena capacidad, mantener activas esas inversiones, consignar materia prima y acortar los tiempos de respuesta. A nivel interno, se ha impulsado la integración entre la industria civil y la industria militar para identificar capacidades y dar respuesta conjunta a producciones priorizadas.
Otra variante exitosa ha sido el encadenamiento con otras formas de gestión estatal, que ha permitido reactivar capacidades productivas. Gracias a esta estrategia, hoy se produce un nivel importante de envases y artículos de talabartería y confecciones textiles, entre otros productos.
En la industria del refractario se logró un encadenamiento que posibilita fabricar materiales para la construcción con sus propias capacidades, mientras que la Empresa de Cable comenzó a producir un nivel de cable a partir de una alianza con una mipyme privada. “Estas alternativas son también una oportunidad para mover la industria”, afirmó Álvarez Martínez.
La ciencia y la innovación se mantienen como pilares fundamentales para reducir la dependencia de las importaciones. Actualmente se desarrollan alrededor de 200 proyectos de solución, en distintas etapas de implementación, con impacto en diversos sectores de la economía. El sector industrial cuenta con 28 entidades científicas que trabajan en conjunto con las universidades, en un esfuerzo por producir con recursos nacionales y sustituir importaciones.
En materia de autonomía energética, el Ministro informó que hoy existen 104 instalaciones industriales que generan su propia energía, como resultado de un programa iniciado hace varios años. Para 2026 se prevé que otras 68 instalaciones alcancen también soberanía energética, lo que permitirá rescatar determinadas producciones.
En este camino, la autogestión financiera juega un papel determinante. Un ejemplo es el Grupo de Reciclaje, que con sus propios ingresos ha desplegado una importante cantidad de instalaciones. Este año está previsto que funcione su base de proceso, donde se clasifica, prensa y prepara la materia prima para la exportación y otros sectores de la economía. Además, el reciclaje ha potenciado la movilidad eléctrica, con la fabricación de triciclos y motos eléctricas que agregan valor a la materia prima recuperada.
En la industria ligera, particularmente en la de confecciones, existen seis talleres con autonomía energética, y se prevé incorporar otros seis este año, en la medida de las posibilidades financieras. Aunque la limitación energética afecta a la industria, el ministro insistió en que esa es una batalla que nadie podrá bloquear.
Prioridades para la economía y la población: Salud, transporte y producción de insumos
A pesar de los esfuerzos, el ministro fue enfático al reconocer que los niveles de producción actuales son insuficientes para satisfacer las demandas de la economía y la población. Sin embargo, se han establecido prioridades imprescindibles para sectores sensibles. En la salud, por ejemplo, se mantiene la producción de oxígeno, nitrógeno y CO₂, y se ha garantizado el combustible para todo el programa de distribución nacional. Las 48 pequeñas plantas productoras del país continúan trabajando. Para el sector de los recursos hidráulicos, se ha priorizado la producción de cloro, clorito y aluminio, esenciales para la potabilización del agua, con una conciliación permanente para minimizar afectaciones.
En el sector energético, el ministro destacó la participación de la industria en el montaje de paneles, a través del Grupo de Electrónica, el Grupo Sideromecánico y la empresa Copextel, en un programa que ya casi concluye y que tiene un gran impacto en las familias cubanas. También se trabaja en un programa para centros hospitalarios, que avanza según las prioridades definidas por el Ministerio de Energía y Minas.
La fabricación de piezas de repuesto no se ha detenido, con la participación de la industria sideromecánica, la química, la militar y la propia Unión Eléctrica, que cuenta con su fábrica de medios mecánicos. “Hay muchas complejidades, limitaciones financieras y recursos que no llegan a tiempo, pero la coordinación ha sido la base para buscar soluciones”, afirmó.
En el sector del transporte, se mantiene el programa de reparación de 100 ómnibus, y continúa la fabricación de 150 triciclos eléctricos, de los cuales ya se han entregado 50. Paralelamente, se avanza en la instalación de estaciones de carga (solineras) para aliviar la carga sobre el sistema electroenergético nacional y fomentar la soberanía energética.
Se ha priorizado además la recuperación de máquinas de riego y la reparación de molinos de viento, para lo cual el país cuenta con capacidades instaladas, contribuyendo así a soluciones en las esferas energética e hídrica.
“De manera general, con todos los sectores se ha mantenido una coordinación para identificar productos imprescindibles y minimizar las afectaciones con los recursos propios”, aseguró Álvarez Martínez. Reconoció que los resultados no son suficientes, pero destacó la voluntad de los trabajadores, los cuadros de la industria y la conducción del gobierno en función de buscar alternativas.
Finalmente, el ministro enfatizó que el bloqueo sigue siendo el principal lastre para la producción industrial. “Si no fuera por el bloqueo, las capacidades pudieran utilizarse a un nivel superior y las producciones tendrían niveles superiores”, afirmó. Pese a todo, subrayó que, gracias al compromiso de los trabajadores y la conducción de los procesos, la industria se ha mantenido trabajando. “Estamos seguros de que resistiremos y de que saldremos de este momento más fortalecidos”, concluyó.
Tomado de Cubadebate
