Una multitud en Cienfuegos salió a encontrarse con su Líder aquella noche, era el último adiós. Cordones humanos lo esperaron y lo despidieron en fecha marcada para siempre, el ya histórico 30 de noviembre de 2016.
Cienfuegos una vez más le responde al Comandante Invicto a su paso dentro de una urna de cedro cubierta por la bandera cubana en su viaje hacia la eternidad.
Muchas, tantas como personas, fueron las lágrimas agolpadas en mejillas de ancianos, jóvenes, revolucionarios todos, pero predominó el convencimiento de seguir adelante con el legado de Fidel, que vive, y no hay dudas, basta solo ver este homenaje.
El pueblo cienfueguero recibió las cenizas de Fidel con respeto, como lo hizo con los victoriosos combatientes de la Sierra Maestra que viajaban en la Caravana de la Libertad comenzando el año 1959.
Solo una diferencia, ahora no predominó el júbilo, y las risas, sino el dolor que se aprecia en el “Hasta la victoria siempre” que le damos al Padre de las Revoluciones.
Muchos cienfuegueros lloramos en este otro triste 30 de noviembre, aún cuando sabemos que Fidel se multiplica entre nosotros.”Yo soy Fidel” “Todos somos Fidel”, esas son las frases que escuchamos desde la multitud.
Recordamos los cienfuegueros las palabras de Fidel en el pequeño discurso en el parque José Martí, de esta ciudad durante el avance de aquella Caravana de la Libertad en la madrugada del siete de enero de 1959: “…por poco me olvido de Cienfuegos al querer llegar rápidamente a La Habana, pero aquí hay que venir para saludarlos a ustedes e inclinarme reverente en tributo a los Héroes del Cinco de Septiembre…”.
Se repite la historia y el pueblo de Cienfuegos sigue amando a Fidel, admirándolo, venerándolo, en sus calles abundan las imágenes del Líder Histórico de la Revolución Cubana, las consignas y las banderas, nadie abandona sus puestos.
Nos llevamos la imagen de Fidel en su cortejo para nuestras casas, para los que están por venir y que hoy no pudieron vivir estos momentos trascendentales para los cubanos y el mundo entero. Días de luto y dolor intenso, noches de vigilia, desvelos y almohadas humedecidas por el suspiro ante la pérdida.
Los cienfuegueros nos inclinamos ante Fidel, al paso de esta Caravana de la Libertad que lo conduce a Santa Clara para descansar una noche al lado del Che, su amigo entrañable de tantas batallas y después seguir a Santiago de Cuba para estar junto al Carlos Manuel de Céspedes el Padre de la Patria, a Martí y a sus compatriotas.
Ni nos dejas Fidel ni te dejamos, estamos contigo porque eres Cuba, eres nuestra Revolución. ¡Hasta siempre Comandante, eres Historia y la Historia es inmortal!.






























