El Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC) implementa el proyecto «Percepción remota y determinación del indicador de productividad primaria en ecosistemas costeros de Cuba», conocido como Clorofila-SAT.
La iniciativa combina mediciones in situ, espectrometría y datos satelitales para estimar los contenidos de clorofila A en el mar, un indicador clave de la productividad primaria y de posibles fuentes de contaminación en las zonas costeras.
Alain Muñoz Caravaca, investigador titular del CEAC y coordinador del proyecto, explicó que esta iniciativa se desarrolla dentro del marco del programa sectorial de tecnologías de aplicaciones nucleares, láser y óptica para la producción de bienes y servicios, que implementa la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzada (AENTA), adscrita al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
“Cuba tiene un alto compromiso nacional e internacional en materia ambiental, y en este particular en atención al Objetivo de Desarrollo Sostenible número 14, que está dirigido a la protección del mar. Hay un indicador que está referido a evaluar la eutrofización del mar, esto es la contaminación del mar, y uno de estos indicadores que implementa este objetivo de desarrollo sostenible toma como criterio los contenidos de clorofila A”.
La clorofila A es una aproximación de la producción primaria en el mar, que en determinadas ocasiones está asociada al incremento de fuentes de contaminación. Monitorear este indicador permite seguir la evolución de estos sitios y contribuir a mejorar las medidas que reduzcan las fuentes de contaminación en esos lugares.
El proyecto trabaja con un esquema de tres niveles, el primero para las mediciones in situ en la bahía de Cienfuegos, donde evalúan muestras de agua para determinar el contenido de clorofila A y otros indicadores del programa de observación de la calidad de las aguas.
El segundo nivel incluye mediciones con espectrómetros que evalúan la luz reflejada desde el mar en diferentes longitudes de onda; y un tercer nivel que utiliza datos satelitales para extender el análisis a toda la zona económica exclusiva de Cuba.
“Hemos desarrollado cinco campañas para esto y ya hemos logrado tener excelentes ecuaciones que, a partir de la medición de este reflejo de la luz desde las longitudes de onda en específico, podemos estimar los contenidos de clorofila con una alta precisión. Entonces, pasamos a un segundo nivel: si ya en el primero teníamos la medición en el agua y la medición de la luz que refleja esa agua, lo vamos a medir desde los satélites”.
Con estos modelos numéricos y ecuaciones, conocida la señal que proporciona el satélite, es posible determinar la contaminación en el mar y fortalecer la respuesta del país en el análisis de esta situación en las zonas costeras, desde el nivel local, como en la bahía de Cienfuegos, hasta la evaluación de toda la plataforma marina cubana.
El proyecto Clorofila-SAT reafirma el compromiso del CEAC con el desarrollo de la ciencia costera y la protección de los ecosistemas marinos, y aporta datos de alto valor para el monitoreo ambiental y la prevención de riesgos a la salud pública en la nación.

