Como en aquel 5 de septiembre de 1957, la madrugada en Cayo Loco volvió a tener un significado especial.
Esta vez, en el antiguo Distrito Naval del Sur, hoy Museo Histórico Naval de Cienfuegos, no corrió la sangre, sino la alegría juvenil del arte que unió las voces de pioneros y jóvenes comunistas, en una jornada simbólica que reafirmó el compromiso con la historia y la defensa de la Patria.



El acto, que incluyó una acampada en el sitio histórico, sirvió como escenario para la entrega de carnets a nuevos militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), así como para el reconocimiento a jóvenes destacados.
En las palabras centrales de la ceremonia, Edyl Pérez Pérez, secretario provincial de la UJC, convocó a los jóvenes a ser proactivos en el contexto actual, a transformar las formas de hacer trabajo político-ideológico e influir activamente en las comunidades .
La histórica toma de Cayo Loco en 1957 fue protagonizada por combatientes del Movimiento 26 de Julio y marinos sublevados, quienes se alzaron contra la dictadura de Fulgencio Batista en una gesta calificada por Fidel Castro como un «extraordinario apoyo moral» a los combatientes de la Sierra Maestra.
Aquel levantamiento popular armado, que comenzó al amanecer y mantuvo la ciudad en poder de los luchadores revolucionarios durante casi 24 horas, dejó una huella imborrable en la historia de Cienfuegos y de Cuba.
La conmemoración actual, que incluyó la Ruta Juvenil «Por un septiembre joven», que recorrió los sitios emblemáticos del alzamiento, demostró que la historia se respeta y que los cienfuegueros mantienen viva la llama de aquellos que, como el alférez Dionisio San Román y Julio Camacho Aguilera, lideraron la insurrección.
