Hoy se cumplen 30 años de la Ley Helms-Burton mecanismo ilegal de coerción que endureció el bloqueo estadounidense contra Cuba y agregó el principio de extraterritorialidad como mecanismo de presión internacional.
A través de sus redes sociales, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó este mecanismo de coerción imperial que permite a EEUU sancionar al país que sea, como un «engendro» que busca afectar la vida de los ciudadanos de La Habana y que ha encontrado durante tres décadas una resistencia inquebrantable.
«Se cumplen 30 años de la firma de una ley norteamericana que va contra todas las leyes: ¿dónde se ha visto legislar para otro país? ¿con qué derecho? Rectifico. La Helms-Burton no es una ley. Es un engendro. Cuba se rige por su Constitución y sus propias leyes», subrayó.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Padilla también rechazó de manera categórica que este tipo de instrumentos injerencistas sigan vigentes en la actualidad.
«Son 3 décadas de la firma de la Ley Helms-Burton, que codifica la asfixia y la guerra económica de EE.UU. contra el pueblo cubano. Viola las más elementales normas del comercio internacional, al intimidar a quienes invierten y realizan negocios con Cuba. Es muestra del carácter extraterritorial de un bloqueo, que cada día provoca más daño a la población cubana».
¿Qué es la Ley Helms-Burton?
Oficialmente denominada Ley de Libertad y Solidaridad Democrática Cubana de 1996, la Helms-Burton debe su nombre al senador Jesse Helms (Carolina del Norte) y el representante Dan Burton (Indiana), ambos legisladores republicanos que en 1994 lideraron la toma del control del Congreso por parte del Partido Republicano.
Con un fuerte respaldo de los grupos anticubanos asentados en Florida, estos legisladores diseñaron una norma que llevaba el bloqueo más allá de las fronteras estadounidenses.
Firmada por el entonces presidente Bill Clinton el 12 de marzo de 1996 —aunque su texto había sido publicado desde el 3 de marzo—, la ley contempla el Título III, que permite a ciudadanos estadounidenses —incluyendo a aquellos cubanos que partieron tras el triunfo de la Revolución— demandar ante cortes de Estados Unidos a empresas extranjeras que supuestamente «traficaran» con propiedades nacionalizadas después de 1959.
Esta disposición constituye una violación del derecho internacional al pretender imponer leyes estadounidenses más allá de su jurisdicción territorial.
El bloqueo que no cesa: 30 años de asedio
El bloqueo estadounidense contra Cuba no comenzó con Helms-Burton, fue instaurado oficialmente mediante la Orden Ejecutiva 3447, firmada por el presidente John F. Kennedy el 3 de febrero de 1962. Sin embargo, la ley de 1996 representó un salto cualitativo en su aplicación, al involucrar a terceros países y cerrar aún más las posibilidades de desarrollo económico para la isla.
Durante muchos años, el Título III permaneció suspendido por las presiones de la Unión Europea y otros socios comerciales de Estados Unidos, que rechazaban la extraterritorialidad de la norma.
En 1997 se logró un acuerdo de entendimiento entre Washington y Bruselas que evitaba sanciones a empresas europeas, a cambio de que la Unión Europea limitara «voluntariamente» sus inversiones en Cuba.
Sin embargo, el equilibrio se rompió durante la primera administración de Donald Trump (2017-2021), cuando se activó plenamente el Título III y se incluyó a Cuba en la lista unilateral de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, una medida que el gobierno de Joe Biden mantuvo y que Trump, de regreso al poder en 2025, ha recrudecido aún más.
¿Cómo afecta la Ley Helms-Burton a los cubanos?
La Helms-Burton no es un instrumento del pasado, continúa vigente y su aplicación se ha intensificado en los últimos años, afectando directamente la vida cotidiana de los cubanos. Al impedir o desalentar la inversión extranjera en sectores clave, la ley contribuye a agravar las dificultades en el transporte, la generación eléctrica, la producción industrial y agrícola, las comunicaciones y los sistemas de salud y educación.
En la actualidad, el bloqueo se ha recrudecido con medidas extremas como el cierre total de los suministros de hidrocarburos, un elemento vital para satisfacer las necesidades humanas y cuya ausencia implica la paralización de cualquier país.
La resistencia cubana frente al «engendro» legal
Pese al asedio, Cuba mantiene firme su postura: «Cuba se rige por su Constitución y sus propias leyes«, sentenció Díaz-Canel.
Durante 67 años de Revolución y 30 años de Helms-Burton, la isla ha resistido sin rendirse, demostrando que la soberanía no se negocia ni se rinde, por más duras que sean las condiciones impuestas.
La comunidad internacional ha rechazado sistemáticamente el bloqueo en sucesivas votaciones en Naciones Unidas, donde cada año una abrumadora mayoría de países exige el fin de esta política unilateral. Sin embargo, Estados Unidos persiste en su intento de doblegar a un pueblo que, como recordó el presidente cubano, no acepta leyes impuestas desde fuera ni renuncia a su derecho a decidir su propio destino.
Tomado del Telecentro Perlavisión
