La oftalmología pediátrica constituye una de las áreas más sensibles de la salud pública en Cienfuegos, pues permite identificar y tratar a tiempo alteraciones visuales que, de no atenderse durante la infancia, pueden afectar de manera definitiva la capacidad visual en la vida adulta.
En el Hospital Pediátrico «Paquito González Cueto», especialistas y residentes atienden a pacientes con defectos refractivos, miopía, estrabismo y otras afecciones que requieren diagnóstico precoz y seguimiento sistemático.
El doctor Ernesto Sánchez Sosa, residente de tercer año de Oftalmología y próximo a graduarse como especialista, explica que la labor con niños resulta altamente gratificante, ya que muchas de las patologías que se diagnostican son tratables y corregibles cuando se abordan oportunamente.
«Da mucho gusto cuando un niño que viene aquejando poca visión, o los padres refieren que desvía los ojos, y después de un período de tratamiento logra divisar mejor y mejora su visión para la vida entera», señala el especialista.
«Es bien complicado cuando a un niño pequeño no se le corrige su visión, no tiene el tratamiento adecuado o nunca viene a consulta, y cuando llega a su vida adulta no tiene la visión que habría podido tener», advierte Sánchez Sosa.
Por esa razón, los pacientes diagnosticados permanecen bajo seguimiento hasta la etapa juvenil, aproximadamente hasta los 18 o 19 años, con el propósito de asegurar la continuidad del tratamiento y evitar complicaciones posteriores.
La oftalmología requiere además equipamiento y tecnología especializados para el diagnóstico y tratamiento de las afecciones visuales. Ante las limitaciones existentes, el equipo del hospital pediátrico trabaja para atender a los niños que llegan a la consulta y garantizar, dentro de las posibilidades disponibles, una atención oportuna y de calidad.
«Aquí tratamos, en la medida de las posibilidades, de ayudar a todos los niños que nos llegan a nuestras manos», afirma el doctor Ernesto Sánchez Sosa.
La detección precoz, el cumplimiento de los tratamientos y la colaboración de las familias constituyen factores decisivos para que los niños puedan desarrollar plenamente su capacidad visual y mejorar su calidad de vida.

