Las relaciones entre Moscú y La Habana siguen siendo dinámicas en medio de las crecientes tensiones en la región latinoamericana provocadas por la reciente agresión militar de EE.UU. contra Venezuela, según declaró este jueves el embajador de Rusia en Cuba, Víktor Koronelli.
«Se mantiene un fructífero diálogo político, se desarrolla la cooperación comercial y económica, y se amplía la cooperación cultural y educativa», indicó en una entrevista a RIA Novosti, subrayando que «la interacción activa continúa en casi todas las áreas».
Una grave escasez de petróleo
Al comentar el cese del suministro de crudo venezolano a la isla caribeña tras el operativo estadounidense, Koronelli destacó que «Cuba lleva varios años enfrentando una grave escasez de petróleo y productos derivados del petróleo». «Naturalmente, la interrupción del suministro desde Venezuela ha agravado esta situación», subrayó.
Al mismo tiempo, señaló que las autoridades cubanas están trabajando para aumentar la producción de petróleo, incluyendo la participación de la empresa petrolera estatal rusa Zarubezhneft, y también «están buscando socios externos alternativos». «Se ha suministrado petróleo ruso a Cuba en numerosas ocasiones en los últimos años. Prevemos que esta práctica continuará», agregó.
En ese contexto, el alto diplomático recordó la postura de Moscú: «Rusia condena la presión económica y militar sobre la hermana Cuba, con la que mantenemos una asociación estratégica». «Seguiremos brindando a nuestros amigos el apoyo político y material necesario», indicó al citar las declaraciones previas del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso.
Amenazas de Trump a Cuba
El 29 de enero, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región. El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales» como Hamás y Hezbolá y de permitir el despliegue en la isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China.
Posteriormente, el inquilino de la Casa Blanca reconoció que su Administración mantiene contactos con La Habana e indicó que van a llegar a un acuerdo con Cuba, aunque calificó al país caribeño como «una nación en decadencia» que «ya no cuenta con Venezuela» para sostenerse.
A su vez, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó: «Esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales».
Mientras, Moscú expresó su «firme disposición a seguir prestando a Cuba el apoyo político y material necesario». «Por la parte rusa se ha confirmado la posición de principio respecto a la inaceptabilidad de ejercer presión económica y militar sobre Cuba, incluyendo el bloqueo del suministro de energía a la isla, lo que podría provocar un grave deterioro de la situación económica y humanitaria en el país», señaló la Cancillería.
Tomado del Telecentro Perlavisión
