8 de diciembre de 2021
Samuel y su narrativa silente

Samuel y su narrativa silente

Observa los objetos con mayor detenimiento, descifra texturas, tamaños, formas, referencias. Ahora se mira al espejo, aprehende cada rasgo de su fisonomía, explora y transgrede sus propios movimientos, ha ganado seguridad, y parece confiado al expresar emociones.

Samuel narra fantasías propias, personajes imaginarios reaparecen, y dialogan desde el silencio. Compila en sus escenificaciones las historias inventadas de su tortuga Dorotea, el gato Malino, y Doki el perro vecino. Encarna historias de peluches, asemeja su cuerpo a ellos, y parecen cobrar vida.

A través de su cuerpo, Samuel, ha construido todo un universo de narrativas silentes, que solo él percibe. Ya desenreda cabellos con el peine invisible, aprendió a dominar los movimientos exactos del cepillo de dientes, la cuchara, las flores del jardín. Callada desde la esquina le observa su madre, disfruta del espectáculo que borra la timidez y la introversión.

Cada descubrimiento resquebraja una barrera, alivia rebeldías, sana la angustiosa rutina del encierro. El arte del mimo ha despertado en Samuel esa perspicacia para revelarse ante el mundo y abandonar miedos.

Cada martes madre e hijo siguen de cerca en las redes los materiales sobre el arte de la pantomima, de la mano del Grupo de Teatro Infantil Cañabrava.

Durante el mes de julio, y de forma virtual, lo miembros de este grupo cienfueguero colocaron documentos sobre el tema, ofrecieron asesorías presenciales de forma organizada, y posibilitaron una alternativa para explorar habilidades, conocer, y desarrollar condiciones.

El mimo y la poesía del movimiento.

La pantomima se comprende como la especialidad de las artes escénicas que utiliza la mímica como forma de expresión artística. La palabra proviene del vocablo pantómimos que significa “que todo lo imita”.

Según el investigador Pablo Regodón es una representación realizada a partir de gestos y figuras, sin la intervención del lenguaje verbal. El actor y director de espectáculos, Alberto Ivern en su texto “El arte del mimo, entrenamiento, técnica e investigación” refiere que hacer mimo implica expresar y comunicar emociones, ideas, situaciones reales o ficticias por medio de acciones, actitudes y gestos, y se trata de una forma frecuente de arte callejero que tiene elementos comunes con la danza, la música, y las artes circenses.

“La expresión corporal es un área donde no solo hay una implicación física de la persona, sino también una implicación psicológica y social, y estos elementos tienen una relación directa, con el respeto a la libertad, el fomento de esa propia autonomía, elementos muy favorecedores para el propio desarrollo del lenguaje, la inteligencia emocional, la comunicación en los infantes”, refiere Ofelia Pacheco, directora del Grupo “Cañabrava”.

Las experiencias de años anteriores como parte de las iniciativas veraniegas de este grupo han sido más enriquecedoras, ante el beneficio del encuentro presencial, y el asesoramiento constante. Sin embargo, el componente virtual insertado en los procesos culturales ha permitido continuar el vínculo desde casa, y ofrecer a los padres una alternativa oportuna para el aprendizaje de los más chicos.

“En esta etapa estival no quisimos perder el contacto con nuestro público. Durante todos los martes de este mes de julio insistimos en compartir publicaciones relacionadas con el tema de la gestualidad, la expresión corporal, y ofrecer posibilidades de intercambio más cercano con algún interesado en conocer más sobre la pantomima”, agregó la directora del grupo sureño.

Como parte del taller, los niños han podido realizar ejercicios en casa, grabar video de las interpretaciones; logros, escenas favoritas, sobre la base de los conocimientos adquiridos.

Ofelia Pacheco explica además que los materiales enviados por los niños se publicarán en las plataformas virtuales del grupo. La actriz con décadas de experiencia en las artes escénicas explica sobre los beneficios de esta especialidad… “las posibilidades de las técnicas del mimo para los niños son infinitas. Permiten el desarrollo de la expresividad a nivel segmentario (el rostro), o global (el cuerpo).

Sobredimensiona las capacidades para expresar ideas, sensaciones, sentimientos, y desarrollar autocontrol sobre el cuerpo, más autonomía, trabajar la expresión motriz, estimular la narración y la invención narrativa”. Como Samuel, otros infantes encuentran en esta expresión un espacio para desdoblarse.

La magia del gesto o el arte del silencio confronta sus necesidades comunicativas, así el universo de fantasías conquista espacios de realización y les prepara para desarrollar inteligencia emocional, y sensibilidad artística.

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