28 de enero de 2022
Omicrom

Optimismo sin confianza en el enfrentamiento al COVID-19

Preocupación causa en el mundo la aparición de una nueva cepa del COVID-19 localizada fundamentalmente en África. La vulnerabilidad de un continente con muy bajos por cientos de vacunación entre sus pobladores dispara las alarmas.

Naciones de todo el mundo imponen nuevas medidas restrictivas y como era de esperarse la Mayor Isla de las Antillas también adoptó regulaciones a los viajeros que desde ese continente viajan a territorio nacional.

La noticia como era de esperarse genera revuelo entre los cubanos y en las redes sociales muchos con buenas y malas intenciones, manifiestan la teoría de que la apertura al turismo podría llevar al país a un nuevo rebrote de la enfermedad.

Cuba ya ha adoptado medidas de apertura de sus economía y el curso escolar ha abierto sus puertas sin que ninguna de estas acciones hayan permitido que la nación continúe con la disminución sostenida del número de casos y de fallecidos por el COVID- 19.

Claro, comprendemos perfectamente que por las condiciones geográficas de Cuba y los pocos casos positivos en los últimos meses es mucho más peligroso para un hipotético rebrote quienes vienen de fuera, sobre todo porque los científicos afirman que esta nueva cepa es tan contagiosa como la cepa Delta.

Y por supuesto que comprendemos la preocupación lógica de muchos, tras los difíciles meses que vivimos los cubanos y sobre todo asumimos el dolor de las familias que perdieron seres queridos y de quienes son todavía convalecientes de la enfermedad. Pero también es una realidad que las circunstancias son diferentes ahora y el país está mejor preparado para asumir la llegada de visitantes extranjeros y de que es también una cuestión prioritaria para la economía.

Prácticamente la totalidad de cubanos tienen el esquema completo de vacunación, a la vez que se administran dosis de refuerzo a los trabajadores del turismo y de la salud, para tener mayor protección de los que presentan mayor riesgo de contraer la enfermedad. En estas circunstancias una máxima se impone, redoblar las medidas en todos los ámbitos y confianza cero para evitar retrocesos.

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