“Hoy me he vacunado más de Patria, que contra la Covid-19. Hoy más inmune, más feliz. ¡Gracias, Cuba!”, posteó en su perfil de Facebook el doctor Fernando de la Mora Martín, el pasado 11 de mayo cuando recibió a Abdala en su hombro, en el Hospital Pediátrico Universitario Paquito González Cueto, en Cienfuegos.
Se inoculó con la Cuba y el Apóstol que honra el nombre del fármaco, “con plena confianza de que no me pasaría nada grave, ni con esta, ni con Soberana o Mambisa, si hubiera sido el caso”, expresó el residente de tercer año de Pediatría.
“Que todo el proceso de ensayo clínico no violentara ninguna etapa nos da seguridad, y sobre todo que son unuestros mismos científicos quienes han creado las vacunas que desde pequeños nos ponemos. Y al ver como desde las fases previas del ensayo Abdala eleva la respuesta inmune, Njioo vacilé”, reconoció de la Mora Martín.
Abdala le confiere un halo de tranquilidad, pero los protocolos de bioseguridad siguen aportando la coraza más fuerte ante el virus. El cierre de todo resquicio entre el galeno y su entorno laboral, le han permitido ir y volver de la Zona Roja tantas veces como ha sido convocado.
“Me toca cuidarme al extremo. Tengo que evitar el contagio de todas las maneras posibles porque mi papá padece de un Linfoma No Hodgking— cáncer que se origina en el sistema linfático—, y eso lo hace muy vulnerable, y por otro lado está mi mamá que es mi motor impulsor. No me perdonaría ser el culpable de que se enfermaran”, dijo.
“Te puedo decir, continuó, que ellos siempre me han apoyado, aunque el temor tampoco ha faltado. Aún me ven como un niño. Cuando estaba en la caliente siempre sabían el momento para la llamada oportuna de aliento y repetirme: ¡cuídate mucho!”.
No obstante, de la Mora Martín sufre las zancadillas que también ponen los protocolos al trato cándido al que se ha acostumbrado en su ejercicio profesional. Pero busca la forma para no ser una figura fría detrás de una máscara.
“La última vez en Zona Roja, una paciente me dijo: “médico, yo quiero conocerlo porque usted me ha curado”. Nunca la pude complacer, pero le expliqué el por qué
no lo hacía, le dije mi nombre y me dijo: “te busco en Facebook”. Los niños con sus ocurrencias”, recordó el cienfueguero de 26 años.
“Abdala nos alienta a entregarnos más al enfrentamiento; a volver a la zona roja siempre que sea necesario y a perfeccionar cada vez más nuestras habilidades y dominio de los protocolos de actuación para disminuir los riesgos de contagio del personal de la salud”, consideró el joven doctor, también dolido por cada indisciplina social que vuelve a inflar las cifras en la Perla del Sur.
Como médico y cubano de la Mora Martín insiste en el autocuidado, “pero sobre todo en el cuidado de nuestros niños. En Cienfuegos cada vez más pequeños enferman y ojalá nunca tengamos que lamentar la pérdida de un inocente porque sus padres no hayan sido capaces de protegerlo. Por parte del personal de salud, toda la entrega. Hoy aún más con la Patria inoculada en mí”.
