8 de diciembre de 2021
La Cultura continúa siendo escudo y espada de la nación cubana

La Cultura continúa siendo escudo y espada de la nación cubana

La cultura cubana es el resultado de la fusión de dos raíces esenciales, procedentes una de España y otra de África, ejemplo de transculturación, que durante varios siglos por asimilación en algunos casos y rechazo en otros, fueron conformando una identidad cubana.

Cada 20 de octubre se celebra el Día de la Cultura Nacional Cubana, efeméride que marcó definitivamente el nacimiento de una nación rebelde y de su identidad, en homenaje a la entonación por vez primera del Himno Nacional cubano, La Bayamesa, como se le llamó por el pueblo cuando tropas mambisas al mando de Carlos Manuel de Céspedes liberaron a la ciudad de Bayamo.

La cultura es mucho más que la creación artística y literaria, tiene que ver con la espiritualidad humana; es a la vez, uno de los modos en los que se expresa el desarrollo y constituye un instrumento de cohesión social.

El término designa el conjunto total de las prácticas humanas como las económicas, políticas, científicas, jurídicas, religiosas, discursivas, comunicativas y sociales. Está relacionada con los modos de vida, manera de pensar y actuar y la demostración más legítima de lo que fueron, son y serán los seres humanos.

Ser portador de la cultura cubana es compartir, agradecer, socializar, hermanarse en las alegrías y en las tristezas. Es cantar y bailar, admirar los paisajes naturales, el azul casi único del cielo, la bandera tricolor de la estrella en el triángulo rojo. Es vibrar y temblar con el Himno Nacional, dentro o fuera del archipiélago. “Sin cultura no hay libertad posible”, dijo Fidel.

En la idiosincrasia cubano prevalece tener opinión, creerse con la razón casi siempre, el cuestionar y polemizar, el enfrentarse a las adversidades, vengan de donde vengan. Está también esa disposición a darlo todo por el otro en momentos críticos, como tantas veces ha sucedido en la propia Isla o cuando en países, cercanos o lejanos, han tenido lugar catástrofes de diversa índole.

“La cultura cubana está en el saber que proporciona la lectura, desfavorablemente relegada por la modernidad de una tecnología que muchas veces embrutece”, escribió hace un año una periodista espirituana. Y aunque los teléfonos móviles e internet parecieran llevarnos de la mano hacia un mundo más civilizado y mejor, pudieran convertirse, sin apenas notarse, en un bumerán.

El pasado once de julio ocurrió en Cuba una acción bien urdida desde afuera, que contó con alta tecnología, promovida por cientos de cuentas falsas, de bots y trolls, que llamó al desacato y al desorden en las redes sociales y provocó acciones vandálicas y agresivas. Actuaron con una maquinaria de descredito montada por el imperialismo y aprovechando el descontento causado por los apagones, la escasez y el temor ante el incremento de los casos de la COVID-19.

Ahora intentan repetir la receta en una supuesta “marcha pacífica” cuando en realidad pretenden, nuevamente, una marcha provocadora, organizada, financiada, y dirigida por los enemigos de la Revolución en contra del valiente pueblo cubano, bloqueado, agredido y asediado económica y financieramente.

Los revolucionarios tenemos el deber de defender la Revolución y seguro que lo haremos. La Revolución y el Socialismo significa, dignidad e independencia; valores estos se no se pueden cambiar por nada, no hay riqueza en el mundo que superen estos principios.

Con mascarilla o sin ella, más o menos distantes, con limitaciones o enfrentándolas, mantendremos la cultura como escudo y espada de la nación, pues el pueblo más feliz –bien lo saben los cubanos-, es aquel que defiende sus pensamientos, sentimientos, realidades y sueños.- Así pensamos.

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