24 de octubre de 2021
Cienfuegos y las brechas en las que habita la COVID-19

Cienfuegos en nueva normalidad: Centinela contra la pandemia

Por: Juan Ariel Toledo Guerra, Magalys Chaviano Álvarez (Cubadebate)

Aunque Cienfuegos lleva 44 días sin reportar nuevos casos de COVID-19, la pandemia acecha. Desde marzo pasado, cada jornada aquí ha estado signada por una estrecha vigilancia epidemiológica, porque, aunque el territorio ha tenido una baja incidencia de contagios, 3 provincias limítrofes (Matanzas, Villa Clara y Sancti Spíritus), unidas a la cercana Ciego de Ávila, han presentado en determinados momentos una situación compleja.

Aún sin casos y con pocos sospechosos y contactos, se envían a estudio un promedio diario de 100 a 130 muestras. Esta estrategia para vigilar el comportamiento de la epidemia de coronavirus en un territorio, barrio o centro se llama centinela, con pruebas al azar”, explica la Dra. Ling Denisse Santeiro Pérez, vicedirectora de Salud Provincial y directora del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología.

Las estrategias del control epidemiológico en la provincia son dinámicas y participan, además del personal de salud, líderes comunitarios, organizaciones de masas, entre otros, con una pesquisa amplia y abarcadora. Abunda la Dra. Santeiro Pérez, que “resultan lugares escogidos, por su vulnerabilidad y se hacen pruebas al azar: escuelas, casas de abuelo, hogares maternos, asilos de ancianos, entre otros”.

Transcurridos más de 200 días desde que se detectara el primer confirmado en el territorio, Cienfuegos transita por la fase de nueva normalidad. Se han realizado ya casi 15 mil pruebas de PCR.

Experiencias de un siglo atrás

En diálogo con Cubadebate, el Dr. Salvador Tamayo Muñiz, director provincial de Salud, considera que “esta es una epidemia que tiene muchas lecturas”. Precisamente en el 2018 se conmemoraron los 200 años de la Perla del Sur y coincidentemente el centenario de la epidemia de gripe española, acontecida en la segunda década del siglo XX y que azotó a Cienfuegos, a finales de 1918 y comienzo de 1919.

“Según recoge la Historia, esta gripe entró a Cuba por el vapor Alfonso XIII, que ancló en La Habana, y acá debió tener una entrada colateral de personas infestadas a través del puerto, porque según está documentado, hubo un inicio muy temprano de las manifestaciones epidémicas. Esta tragedia sanitaria, resulta la mayor ocurrida en Cienfuegos”.

“En las reflexiones conmemorativas por el bicentenario de la ciudad, llamábamos la atención en torno a algunas experiencias que se podían sacar, cien años después. Debemos entender que en aquella época no había un protagonismo de las autoridades al frente de un dispositivo de enfrentamiento epidémico, tampoco existía un sistema de salud, y los servicios eran muy incipientes. Sin embargo, dos lecciones importantes de la tradición sanitaria cienfueguera quedaron como saldo: la vigilancia y la utilización de los escasos recursos con los cuales contaban para darle respuesta a la epidemia”.

“La vigilancia permitió, de manera precoz, crear un dispositivo de respuesta en los servicios de salud, en particular el Hospital Civil de Cienfuegos; y en el uso de los recursos fueron muy innovadores. A todo ello se sumó la incipiente Cruz Roja local, que era la segunda que se constituía en Cuba, organizada a pesar de estar en etapa pionera, con compromiso social; ello permitió que la ciudad de la segunda década del siglo XX, diera una respuesta coherente a la epidemia de gripe española”.

“Dos figuras importantes emergieron de esa época que son recordadas como eminencias de la Salud Pública en Cuba: el Dr. Alfredo Méndez Aguirre, quien fuera reconocido durante la celebración del centenario como un héroe; y la enfermera Victoria Brú Sánchez, jefa de Enfermería del mismo hospital, quien había fundado la segunda escuela del oficio en Cuba de manera profesional. Ella muere de influenza, en pleno ejercicio de su profesión, y está considerada mártir de la Enfermería en Cuba”.

“Yo considero a Alfredo Méndez como un innovador, pues pudo movilizar de una forma creativa y coherente los recursos, en particular del Hospital Civil de Cienfuegos, del cual era su director”.

Así, desde el año 2018, se trabajaba en Cienfuegos para recuperar la memoria histórica de la salubridad y aprovecharla en el aprendizaje de aquella experiencia, lejos de imaginar la epidemia de COVID-19 que se cernía sobre el mundo, relacionada con una enfermedad respiratoria.

Previsión y trabajo integrador

A finales de 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS), emitió un informe previsor, elaborado por un comité de expertos, relacionado con el pronóstico de un fenómeno pandémico que apuntaba a un virus de trasmisión respiratoria. “Tenemos que decir que, en Cuba, y en el caso particular de Cienfuegos, sí fue considerada esta alerta”, explica el Dr. Tamayo Muñiz.

“Nuestra experiencia para enfrentar las arbovirosis funcionó como entrenamiento. Todo ello nos permitió hacer una valoración responsable de aquella situación y aprovechar las experiencias, sobre todo, las de los últimos diez años, en la organización del Sistema de Salud, y otras rescatadas de un poco más atrás, de hace 20 o 30 años, y que estaban puestas a disposición de cualquier fenómeno que se pudiera enfrentar”.

“El elemento decisivo en la respuesta cubana a la COVID-19, que ya se ha valorado, resulta el sistema social nuestro, basado en una gestión de la justicia social; el socialismo es el responsable del manejo a la epidemia; y en otro orden, el entusiasmo y la pasión con la que han trabajado instituciones, organismos, sectores, porque por muy duras que sean las circunstancias esa es la actitud, junto a una demostrada disciplina en el acatamiento de las orientaciones”.

“Desde que el 9 de marzo se informó a la población sobre el primer encuentro regional, en Villa Clara, para presentar la nueva actualización de la respuesta cubana dirigida por nuestro presidente, otorgándole a la epidemia prioridad máxima, incluso cuando no había sido declarada pandemia, es una clara muestra de responsabilidad del Estado”.

“En mi opinión, ese es el secreto de los resultados en el enfrentamiento a la pandemia, que es un secreto que dominan todos los cubanos”.

COVID-19 en Cienfuegos: Historia de éxito

El 11 de marzo se notifica el primer caso del nuevo coronavirus en Cuba. Las noticias llegan desde la villa de Trinidad, en la vecina provincia de Sancti Spíritus, donde se confirma que tres turistas procedentes de Italia han resultado positivos a la enfermedad. Trasciende que, en su tránsito hacia la urbe colonial, los viajeros hicieron breves estancias en Cienfuegos.

Comenzaba así lo que hasta ese minuto había resultado un ensayo del sistema de Salud en el territorio, dispuesto y organizado para enfrentar un virus, nuevo, letal y de rápido contagio.

“Si de algo peculiar pudiéramos hablar, mencionaría el aprovechamiento de las experiencias que hemos acumulado acá en el manejo a situaciones excepcionales, y que no han ido a parar a una gaveta sin fondo ni a un archivo, sino que, respondiendo a una tradición, nos hemos mantenido activos e integrados, en respuesta a las situaciones de emergencia”, afirma el Dr. Tamayo Muñiz.

“Se ha aprovechado la red de instituciones con las que cuenta Salud, incluso aquellos aspectos de los cuales nos quejamos como debilidad, han devenido en fortaleza, por ejemplo, el hecho de tener un solo hospital para adultos y otro pediátrico; ciertas limitaciones en la red de instituciones de la Atención Secundaria, podrían parecer una debilidad, porque desde muy temprano previmos, que en esa obligación que teníamos de pensar y de prepararnos para lo peor, estábamos obligados a acondicionar ese escenario como uno que pudiera resistir hasta las últimas consecuencias en la labor asistencial, en el caso de una epidemia. Así comenzaba marzo”.

“Por eso se pensó en transformar la misión del Centro de Especialidades Ambulatorias (CEA), con amplia capacidad para atender pacientes que, incluso, fueran confirmados y hasta graves, en previsión de que se presentara la situación más dramática para Cienfuegos”.

“Hay una parte de la ‘película’ que nuestra población no ha visto, como la de apreciar qué había en el CEA: 50 camas listas para la atención a positivos graves a la COVID-19, con ventilación para pacientes, sin afectar la capacidad de ventilación que mantenía el Hospital Gustavo Aldereguía Lima (HGAL)”.

“La provincia no tiene un gran stock de ventiladores, pero tras un reordenamiento, se mantuvo la vitalidad del HGAL, en la atención al resto de la morbilidad; y se preparó al CEA como una institución de alta rigurosidad para recibir a cientos de enfermos y a los más graves. Esa fue una misión que se cumplió”.

Cienfuegos tuvo 26 pacientes, sin casos graves y se reportó 1 fallecido. “Se le realizó PCR post mortem, por la preocupación de los médicos de la asistencia que lo atendieron en el Hospital; quien, aunque no ingresó por un cuadro respiratorio agudo sino relacionado a su enfermedad de base, una neoplasia de laringe de larga evolución, estuvo hospitalizado varios días en el Servicio, y se trataba de una enfermedad del aparato respiratorio alto”.

En el control de foco alrededor de este caso, tanto para trabajadores como para familiares y en su comunidad de residencia, no dio positivo alguno, ni arrojó luz sobre la naturaleza del contagio. “Esto nos deja en cierta incertidumbre, pero con garantía, porque se procedió tal y como indica el protocolo de manera rigurosa. Se buscó como una aguja en un pajar y no se encontró ni en el Hospital ni en la comunidad la fuente de contagio”.

El Dr. Tamayo Muñiz explicó algunas cuestiones sobre el tema de los enfermos de cáncer y el nuevo coronavirus, “lo que posiblemente explique otras posibilidades, como la de un falso positivo, pero la literatura científica no es muy clara aún. Fue lamentable, un hombre joven, en una larga lucha contra el cáncer, de él, la familia, y también de los especialistas que lo atendieron durante el proceso, sin embargo, queda demostrada la transparencia y la veracidad de las estadísticas con las que se ha manejado la epidemia en Cuba”.

De los restantes 25 casos, 11 no tuvieron síntomas o fueron muy leves. Su manejo tuvo lugar en el Hospital Militar Mario Muñoz Monroy, de Matanzas.

“A ese colectivo le reconocemos la profesionalidad, prestancia, y la excelente retroalimentación que mantuvimos; la disposición al recibir a nuestros enfermos, su cuidado, en la comunicación con nuestros equipos profesionales y en el suministro de la información de interés clínico y estadístico, para conocimiento, y ulteriores investigaciones y estudios”.

La COVID-19 en Cienfuegos ha reportado también avances en la docencia y la investigación, al implementar ocho proyectos, 56 investigaciones (34 concluidas), 23 publicadas en revistas, y un libro en proceso, dos aplicaciones para móviles y cuatro plegables. Más de 160 colaboradores cienfuegueros han prestado servicios en 17 países.

“En esta provincia se puso a disposición todo lo necesario para los centros de aislamiento; llegamos a tener disponibles más de 2 mil capacidades, no faltó nunca la previsión. No hubo titubeos en el cerco anti epidémico cuando detectamos un caso sospechoso, con la total comprensión de las autoridades de Gobierno y Partido”.

“Siempre estuvimos por delante en los controles de foco. Desde los municipios, se ha trabajado; en algunos ha resultado solo un ejercicio, pero tuvimos centros de aislamiento en todos, aun cuando no llegaron a funcionar por falta de contactos, y eso es una experiencia positiva”.

“Hemos vivido en el terreno la disposición de la gente que fue necesario aislar, se apreció disciplina; de otro modo no hubiese sido posible. Recuerdo de manera particular el control de foco de Tulipán, cuando ya se había confirmado el tercer caso analizamos y valoramos si aplicábamos o no la cuarentena, y no fue necesario por la cooperación de la población. Allí se hicieron cientos y miles de pruebas; entre tests rápidos y PCR en tiempo real, logramos un máximo nivel de pesquisas activas, 22 manzanas del Consejo Popular Tulipán-La Barrera, lo cual abarcó cinco consultorios, allí se movilizaron profesores, médicos, directivos, entre otros”.

Las comunidades y la medicina familiar

“Todos tenemos quejas de la Atención Primaria y de la Medicina Familiar, y ojalá el pueblo continúe siendo crítico en ese sentido, que los trabajadores del sector, los directivos, las autoridades, mantengamos siempre una posición crítica, exigente por el buen servicio”.

“Sin embargo, no podemos olvidar cómo a principio de los años 90 del siglo pasado, durante el Período Especial, cuando Cuba se quedó sola, y la Medicina Familiar tenía menos de diez años de implementada, era casi recién nacida, salvó el cuadro de salud de este país. Se mantuvo la atención, el sostén sanitario, y debimos lidiar con las neuropatías ante la situación alimentaria, pero se demostró resiliencia y compromiso por parte del personal de Salud en la Atención Primaria; de sus médicos se nutrieron más adelante, las brigadas de ayuda a desastres sanitarios en Guatemala, Honduras, Haití, y quedó demostrado que la Medicina Familiar podía cargar a un país sobre sus hombros”.

“Del gran secreto del manejo de la epidemia tiene gran responsabilidad y peso el Sistema de Atención Primaria, aun con inconformidades y de que puede ser mejor. Ahora y en muchas oportunidades, se ha visto reforzada con los estudiantes de Medicina; no existe parangón en el mundo de ese método”.

“Los estudiantes de medicina están ubicados cerca de sus zonas de residencia; en las pesquisas se han creado lazos afectivos con las familias que visitan cada mañana. Ellos se preparan para el futuro, con el ‘examen’ que están pasando, y la oportunidad de ser protagonistas en medio de una pandemia, que no es más que una prueba de la continuidad de la Revolución y de reforzar los valores”.

“No puedo dejar de reconocer que nuestro pueblo sí tiene percepción de riesgo, es culto, preparado, responsable, porque si no, cuál puede ser el efecto de la Revolución, que le ha dedicado tanto a la cultura general integral; lo cual no quiere decir que no existan conductas criticables, pero el desempeño del pueblo en todos los escenarios ha sido decisivo”.

“El rol de Salud como institución no ha sido solo técnico, resulta tenido en cuenta en las opiniones, sugerencias, propuestas, en las decisiones que se toman en los Consejos de Defensa, un trabajo muy colegiado”.

“Participamos todos los días en las sesiones en composición reducida y allí tuvimos el privilegio de tomar parte en el análisis de las situaciones y dar opiniones. El respaldo de las autoridades de la provincia ha sido total, porque cualquier decisión que se tome en situaciones de emergencia sanitaria trasciende lo técnico y repercute en el pueblo; el personal de salud ha tenido la responsabilidad de consultar lo relacionado con la organización de los servicios asistenciales”.

“En Cienfuegos hay cultura en ese sentido, a partir del Proyecto Global de Salud nacido acá. Definitivamente, se ha demostrado coherencia, no improvisar, pensar en la peor de las variantes”.

“Ahora resta aprender de lo que hemos vivido; al parecer la epidemia va a quedar en Cienfuegos como un recuerdo, sin apenas víctimas, en la que se develaron más héroes de los conocidos, en las comunidades, en las Áreas de Salud, en los centros de aislamiento, instituciones del sector, del Deporte, la Cultura”.

“Esta pandemia vino a causar molestia y daño, no hay nada que agradecerle que no sea lo que hemos ganado en preparación. De hoy en adelante hay que seguir resistiendo porque vamos a vencer. La batalla de Cienfuegos contra la COVID-19 ha sido y será de éxito”.

Primera ambulancia de Cienfuegos durante la epidemia de gripe española. Foto: Cortesía Dr. Salvador Tamayo Muñiz.

Dr. Salvador Tamayo Muñiz, director provincial de Salud Pública en Cienfuegos. Foto: Juan Ariel Toledo Guerra / Cubadebate.

El Centro Especializado Ambulatorio (CEA) de Cienfuegos Foto: Juan Ariel Toledo Guerra / Cubadebate.

Centros de aislamiento en Cienfuegos. Foto: Frank Daniel Rodríguez García / Portal del Ciudadano.

Control de fronteras en Cienfuegos Foto: Juan Ariel Toledo Guerra / Cubadebate.

Desinfección en las calles de Cienfuegos Foto: Juan Ariel Toledo Guerra / Cubadebate

Brigadas de médicos y enfermeros de Cienfuegos brindaron apoyo frente a la COVID-19 en el exterior y en La Habana y Ciego de Ávila Foto: Juan Ariel Toledo Guerra / Cubadebate.

Centro de Aislamiento en Villa Perlazucar, Cienfuegos. Foto: Juan Ariel Toledo Guerra / Cubadebate.

En cuarentena el equipo médico que atendió a los últimos positivos de Cienfuegos. Foto: Juan Ariel Toledo Guerra / Cubadebate.

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