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Los Pelotazos de Pito

 

 

Por: Digno Rodríguez González

      digno@enet.cu


 

José Dariel Abréu, como todos conocemos, es uno de los grandes jonroneros de la pelota cubana de todos los tiempos. En la serie 50, o sea la temporada anterior, Pito, además de sus 33 jonrones en solo 66 juegos, fue también el mejor en average con 453.

Indudablemente es el muchacho del Central Mal Tiempo, uno de los peloteros que los lanzadores nunca quisieran tener en frente, por su fuerza y su tacto, combinación que no muchos poseen. De ahí que le den tantos pelotazos con el único propósito de quitárselo del home.

Sin embargo hay algo que nos tiene preocupados a todos, y es que Pito jamás ha utilizado ninguna protección para amortiguar los bolazos.

Hay zonas del cuerpo que son muy endebles a los golpes, los codos por ejemplo, cuyos huesos, solamente están protegidos por la fina capa de piel. Los bateadores están expuestos a recibir en ese lugar el impacto de las pelotas enviadas por los pitchers desde los montículos. Un alto por ciento de los lanzamientos pasan cerca de esa parte, que regularmente queda a la altura media de la zona de strike

Pero Pito Abréu, hace caso omiso a los pedidos que todos le hacemos para que se proteja. No son pocas las personas que se le han acercado para suplicarle, que se coloque los aditamentos de protección, porque quieren y necesitan a este temible bateador.

La respuesta del jugador ha sido siempre que no se adapta a utilizarlos.

Los rivales lo saben, y si bien es cierto que no quieren que las pelotas, muchas veces enviadas intencionalmente le impacten en su cuerpo, tienen una ventaja adicional y es que José Dariel no protesta nunca por los golpes que recibe. Ello, naturalmente les facilita el trabajo a los tiradores, que sueltan la pelota, y ahí está el bolazo.

Inmediatamente, como por arte de magia, el saludo de rigor antes que el afectado llegue a primera base. No se hace esperar el aplauso del público en las gradas por el “amable” gesto del agresor y la respuesta distinguida del agredido.

El pitcher ya liberado del peligroso sluger, tiene la esperanza más cerca de la realidad con rumbo al cero en el ining.

Pero así es Pito, temible en el home play, pero pasivo, noble, ante cada pelotazo
recibido pese al dolor que lleva por dentro y por fuera.


 (Febrero 2012)

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