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Del inglés y otros demonios
Por: Rosario Conyedo Barral y Anabel Rojo Gessa (Estudiantes de
Periodismo)
En tiempos
actuales, la competencia por el dominio de varios idiomas en muchos
países es evidente, debido a su importancia en la elevación del
nivel cultural de la humanidad.
El sistema
educacional cubano, desde hace varias décadas no sólo introdujo
estudios superiores de varias lenguas en las universidades, también,
en todas las enseñanzas cuenta con un programa escolar para aprender
conocimientos básicos del idioma Inglés.
Sin embargo,
después de transcurridos aproximadamente 9 cursos (desde 3ero hasta
12mo grado) recibiendo la asignatura, hoy los estudiantes cubanos,
generalmente, llegan con una base bastante escasa de esta lengua a
las puertas de la Casa de Altos Estudios.
Las aptitudes para
asimilar y hablar un idioma diferente al que solemos practicar de
forma cotidiana, resultan complejas, pero los riesgos pueden
disminuir. El profesor de la Universidad de Ciencias Pedagógicas de
Cienfuegos: Reynaldo Guerra Pérez, quien también dirige el
Departamento de Lenguas Extranjeras en el centro opina:
“Los estudios que
han hecho la Psicología y la Didáctica en cuanto al aprendizaje de
una lengua extranjera, demuestran que las edades tempranas son más
propicias, y si es inferior a los 8 años, mejor todavía. Con esta
edad el niño fija en su memoria e instaura los sonidos y fonemas del
idioma. Está demostrado que un niño puede aprender 8 lenguas a la
misma vez”
Este fenómeno no
suele manifestarse de igual forma en todas las enseñanzas. En cada
una de ellas las principales deficiencias hacen hincapié en el pobre
aprendizaje del estudiantado que avanza dejando no solo lagunas, más
bien mares sin conocer.
Contando con
un especialista en Inglés por escuela, en la educación
Primaria durante el primer ciclo (3er y 4to grado) los pioneritos
reciben una frecuencia semanal de la materia, insuficiente esta para
que puedan ejercitar y sistematizar con éxito los objetivos del
programa.
Ya en 5to y 6to,
la situación se torna desalentadora, cuando su único encuentro con
el idioma toma lugar gracias a una tele-clase de 30 minutos,
asistidos por el profesor guía, quien
la mayoría de las veces cuenta con similar conocimiento al de sus
alumnos.
Después de 22 años
de trabajo, Maribel Villegas González profesora de inglés, en el
centro educacional "José Antonio Saco" del municipio de Cienfuegos,
comparte su criterio respecto al tema:
“No llegan a
adquirir la expresión oral en 3ero y 4to grado, y en 5to y 6to se
tienen que enfrentar solos a una tele-clase, sin contar apenas con
el maestro especialista en el aula. El guía del grupo nada más
les podrá facilitar el antes: la motivación al empezar la
tele-clase y el después, que es la orientación de la tarea, pero
realmente el mismo maestro no llega a dominar el contenido, por eso
es que en esta etapa de la primaria llegan a la secundaria básica
con muy mala base”
Las consecuencias
de estas carencias docentes las sufren los alumnos. Cristian Pérez
Rajadel matrícula del 6to grado en dicha escuela primaria nos
transmite las sugerencias que escuchan desde la tele-clase:
“La profesora de
la tele-clase nos dice que primero tenemos que profundizar con el
profesor para realizar las actividades pero como no tenemos
teacher, no podemos”
Durante la
Secundaria Básica, la situación se transforma: los estudiantes
obtienen la base material que requiere la asignatura, y los tres
encuentros semanales se pueden apoyar con el uso de las
video-clases, grabadas desde el año 2000.
Sin embargo, el
déficit de profesores en la especialidad constituye una problemática
durante estos cursos. Una solución por el Ministerio ha sido
contratar personal graduado de otras escuelas afines: la escuela de
Idioma y la de Hotelería y Turismo.
Esta variante, en
algunos casos representa otro problema, pues los nuevos docentes
carecen de una formación pedagógica que obstaculiza el flujo de
conocimiento entre el maestro y el alumno.
Sobre la escasez
de especialistas en la materia, Reynaldo Guerra, profesor en la
Universidad de Ciencias Pedagógicas: Conrado Benítez explicó:
“Hasta los años
90, graduábamos un promedio de 30 a 40 especialistas en inglés. En
los últimos años ha disminuido la cifra porque ingresan muchos
estudiantes pero después, por el nivel de complejidad de la carrera
aparejado a los problemas de actitud ante el estudio, se gradúan de
8 a 10 estudiantes en quinto año por el curso regular diurno”.
En la cima de los
problemas con la materia, se encuentra la Enseñanza Media Superior.
Niuris Fonseca Padilla, profesora de 11no grado en el Instituto
Preuniversitario Urbano: Eduardo García Delgado, los expone
detalladamente:
“Aquí en esta
enseñanza no hay libros de textos, para prepararnos, tenemos que
auxiliarnos de otros, como por ejemplo materiales de la universidad,
el tabloide del Curso de Universidad para Todos, utilizamos el
SPECTRUM, pero realmente estos no se corresponden con el
contenido que necesitamos. Tampoco tenemos diccionarios, y el
Software: “Sonrise”, disponible en el Laboratorio de
Computación, no cubre nuestras expectativas”.
La respuesta del
Ministerio respecto a esta barrera docente se hace esperar. La
metodóloga provincial de la asignatura Leticia Reina Hernández
declaró que el Estado Cubano no está en condiciones actualmente de
editar e imprimir los textos básicos correspondientes a esta
enseñanza.
A pesar de todas
las dificultades con el idioma, el aprovechamiento y la actitud ante
el estudio de cada persona, es fundamental. Muchos padres se
encaminan por otras alternativas extrainstitucionales.
Anders González
González, profesor particular para todas las edades nos comenta su
experiencia:
“Yo daba clases de
lunes a viernes, media hora diaria, o 40 minutos, no más que eso,
para garantizar que no perdieran el interés. Siempre empezaba desde
cero: los primeros sonidos, el abecedario, los números, etc. Y hasta
que no vencían esa etapa no seguía. Cuando tenía un grupo grande,
trataba de presionarlos para que estuvieran todos a la par”
Tampoco tocar a
las puertas de un profesor por cuenta propia arranca de raíz un
problema tan profundo, pero alguna alternativa debemos encontrar. La
unidad entre padres, maestros, estudiantes y funcionarios del
ministerio resulta necesaria para ventilar posibles soluciones.
Un mejor
aprovechamiento de los recursos que existen, la preparación y
vinculación con la asignatura del claustro con el que contamos,
acompañados de una motivación a la altura de la lengua inglesa,
constituyen premisas que se deben seguir para elevar el nivel de los
alumnos al llegar a estudios superiores.
(Febrero 2012)
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