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El elefante entrará de nuevo, lento pero aplastante

 

Texto y foto: Digno Rodríguez 

      digno@enet.cu

 

        
Cienfuegos es un territorio que, pese a su limitada extensión territorial, posee una rica historia en el béisbol nacional.


Baste decir que en la liga profesional cubana que se jugaba exclusivamente con la participación de cuatro equipos, uno de ellos llevaba este nombre, cuya identidad estaba representada por un elefante.

A partir del año 1960, llegaron nuestras Series Nacionales, las verdaderamente cubanas. Cienfuegos era entonces una región de las Las Villas y no estuvo presente con equipo propio, solo aportaba peloteros a las selecciones que jugaban con el mote de la provincia central, o el Azucareros, el otro conjunto de esta comarca.

Cuando se produce la división político-administrativa del país en 1976, esta región alcanza la categoría de provincia y por ende el derecho a tener equipo propio en los torneos nacionales de béisbol. No fue entonces el Elefante el distintivo oficial de la nueva “novena”.

Este paralelismo, que hizo de la afición delirios, estuvo muchos años a la espera de ser reconocido con todo el mérito que realmente se había ganado en aquella pasada época del la pelota rentada.

Muchas personas que coligaban el nombre de Cienfuegos con la imagen del gigantón paquidermo, no concebían que de la noche a la mañana se derrumbara el corpulento animal ante el pequeño camarón, tomado entonces como distintivo de los sureños, que, sin embargo, sí mantuvieron el mismo color de la etapa anterior, el verde.

No fueron pocos los esfuerzos por mantener el vinculo inseparable entre equipo y mascota, por la sencilla razón de que las nuevas generaciones no conocieron al viejo elefante y en realidad no tenían por qué defenderlo. Más la historia pesa y el mamífero se impuso con su paso lento pero aplastante hasta dejar oscurecida la presencia del langostino.

La idea de mantener al Elefante como amuleto, en realidad no fue aceptada por muchos al principio, incluso hoy todavía tiene sus detractores.

Sin embargo a partir de los resultados alcanzados en las dos últimas series nacionales, y sobre todo en la 50, donde el Cienfuegos hizo vibrar de emoción a los cientos de miles de seguidores que tiene, con el tercer lugar a nivel de país, y siendo el conjunto más ganador de la etapa regular, la idea de aceptar al mastodonte como mascota oficial ganó adeptos y hoy más del noventa por ciento de los seguidores de la selección local lo quieren como tal.

Su imponente imagen estuvo presente en cada uno de los partidos, tanto dentro como fuera de los estadios particulares.

Diversidad de tamaños e impresiones se veían por doquier en cada partido que efectuaba su conjunto.

Las peñas deportivas, centros de trabajo, instituciones del estado o casas particulares, ya tienen preparado su Elefante para apoyar de nuevo al Cienfuegos, en una larga carrera por otro buen resultado, como el de la temporada anterior.

Démosle un voto de confianza al Paquidermo, que como símbolo de fuerza y tenacidad, no nos hará quedar mal en la nueva campaña, que se iniciará el día 27 de este mes.

Ya está listo para entrar por la puerta ancha del cinco de septiembre, y lo va a hacer con su paso, lento pero aplastante.


 (Noviembre 2011)

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