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Aniversario 50 de la Revolución

 Seis días de lo "real maravilloso" en la pupila del cronista (I)

 

Ofrecemos varios trabajos sobre la visita de Octavio Pérez Valladares  a lugares históricos del oriente cubano, donde quedan patentados el recuerdo, labor actual y respeto de los pobladores hacia los hombres y mujeres que participaron de la última etapa de luchas por la definitiva independencia, ocurrida el primero de enero de 1959.

 

 Textos y fotos: Octavio Pérez Valladares

           tabo@enet.cu


Lunes 7 de septiembre del 2009

 

Central azucarero Bartolomé Masó.
Central azucarero Bartolomé Masó.

Hemos llegado a la antesala de la Sierra Maestra, en este recorrido para reflejar cómo la Revolución, después de medio siglo de existencia coge el “segundo aire”, incluso en medio de dificultades internas y externas que encaramos en Cuba.

 

Las distancias acá se miden en cientos de kilómetros y la lluvia nos acompañó durante más de 12 horas de viaje para arribar al municipio “Bartolomé Masó Márquez”, cuando con la mano se puede tocar la cordillera, que aquí atesora 127 sitios históricos.

 

En Yara, símbolo del inicio de nuestras Guerras por la Independencia, asistimos ante el monumento que señala el lugar donde fuera quemado vivo el aborigen Hatuey, ése entre los primeros rebeldes cubanos que pidió no subir al cielo, porque allí también estarían los españoles.

 

Les transmito que esta localidad serrana, con más de 58 000 habitantes irrumpe a la vista repleta de verdor y el ajetreo de mujeres y hombres que no olvidan el pasado, los que unen un día con otro, en el necesario devenir.

 

“Minas del Frío” y el “Caney de las Mercedes”, este último lugar donde el Che hizo nacer el trabajo voluntario, figura entre los sitios que a partir de mañana visitaremos para corroborar que después de 50 años sus pobladores siguen apegados a la Historia, lo más sensitivo para cualquier nación o pueblo.

 

Junto a mi colega José Díaz Pollán se me incrustan en la memoria los atractivos del paisaje con interminables prados y colinas, así como nubes pasajeras que me invitan a reclinarme para despojarme del cansancio del viaje, lo que nunca será óbice para encerrar en letra de molde las más valiosas impresiones.

 

Martes 8 de septiembre del 2009

 

Amanece y son precisamente los gallos con sus piquetas, quienes rompen la pared de la oscuridad para que pase la luz; el ajetreo de antes en el municipio “Bartolomé Masó Márquez”, cesa en las densas horas de la madrugada y con los rayos de sol vuelve el ir y venir de la cotidianidad.

 

Muy temprano entro en contacto con la historia viva y es porque las generaciones de esta localidad de la provincia Granma, tienen a un familiar cercano o hasta el primo, que antes tuvo que ver con los sitios históricos de este todavía agreste paraje.

 

El pueblo está incrustado dentro del bosque, aunque existen avenidas, aceras y los variados servicios de cualquier ciudad capital en Cuba; considero que no hay mejor ejemplo de naturaleza y cemento, dándose la mano con tanta armonía.

 

Carlos Tamayo conoció al Che Guevara.
Carlos Tamayo conoció al Che Guevara.

Carlos Peña Tamayo, ahora con sus 70 primaveras, habla sobre el Che como si hubiera sido el otro día que lo conoció y cumplió órdenes del Guerrillero Heroico; al tiempo que refiere con lucidez y energía:

 

“Hay cosas que todavía requieren de nuestro concurso, porque es muy fácil comer la miel sin que te piquen las abejas, aunque ahora sea otro momento de la Historia. Estoy satisfecho personalmente de toda mi contribución a la Revolución en estos 50 años y creo que los jóvenes no deben perder jamás lo que nosotros conquistamos en aquel tiempo”.

 

Vi la foto de las trece “Marianas”, por cortesía de la licenciada Mireya Núñez Castillo, quien realiza su tesis para la Maestría sobre el pelotón que Fidel creó y con el fin de honrar a Mariana Grajales Coello, madre del legendario general Antonio Maceo Grajales.

 

Para concluir por hoy este atisbo en la historia del municipio “Bartolomé Masó Márquez”, les puedo asegurar que las palabras casi no alcanzan para abarcar tanto quehacer de antes y de ahora, al pie de la invicta cordillera de la Sierra Maestra.

 

Más crónicas

- Seis días de lo "real maravilloso" en la pupila del cronista (II)

- Seis días de lo "real maravilloso" en la pupila del cronista (III)

 

 

(Septiembre 2009)

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