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¿Un mundo sin mujeres?
Por:
Daimí Domínguez
cip241@cip.enet.cu
Un
grito interminable se realza por los siglos de los siglos: ¡no a la
violencia hacia la mujer! Tristes los hechos reveladores de la
realidad de tal fuente de vida:
agresiones físicas, violencia sexual, psicológica y económica lo
cual indica que eliminar la discriminación de género resulta aún un
reto casi irrealizable.
Queda
libre este comentario de posiciones machistas y feministas para
preguntar: ¿qué anda mal? Según definió la Asamblea General de la
ONU en 1993, violencia contra la mujer, se considera a todo acto
abusivo que implique “como resultado posible o real un daño físico,
sexual o psicológico.
Las
estadísticas a nivel mundial aseguran que, sexualmente, una de cada
cuatro mujeres han sido forzadas en algún momento de su vida. Desde
lo físico, entre una y tres de cada cuatro son maltratadas; y las
afectaciones psicológicas tan perjudiciales como las otras se han
convertido junto a las presiones económicas, en un mal difundido; de
hecho castigar a las mujeres mediante el silencio o indiferencia
conduce a la humillación o subestimación de nuestra personalidad.
Falta
mucho por transitar en este aborrecible camino. Por parte de los
hombres, dígase los varones o “machos”, deben asumir la necesidad de
escribir otra página en la historia de la humanidad con respecto a
este fenómeno generador de tanta infelicidad.
Las metas
de las féminas también dejan mucho por cumplir. Persisten prejuicios
que conllevan a la tolerancia de la violencia de género: mujeres que
consideran a un hombre lo suficiente “macho” si no es tan rudo, más
bien violento como para hacerlas sentir verdaderamente dominadas.
Borrón y
cuenta nueva, este es un llamado a los gobiernos para implantar
castigos a los energúmenos, a la reflexión para transformarnos y ¡al
basta ya! de violentarlas. Pues si usted no lo ha hecho, dese hoy la
oportunidad de preguntarse ¿qué sería el mundo sin las mujeres?
(Noviembre 2009)
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