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Estados Unidos:
dilema de las tarjetas de crédito
Por:
Joaquín Rivery Tur
cip241@cip.enet.cu
Las tarjetas de crédito se han
convertido en otro elemento de la crisis económica global.
El problema es viejo. Con la
preponderancia de los monopolios financieros, la deuda se convierte
en gran fuente de enriquecimiento y esto sucede porque todo el mundo
pide prestado.
Cuando una empresa quiere expandirse o
fusionarse con otra, tiene que conseguir el dinero para ello y
recurrir a los grandes bancos. Luego, debe pagar los intereses
correspondientes al conglomerado bancario que da el dinero. Es
ganancia sin que se produzca ni un centavo en bienes o servicios.
Las utilidades de la usura en algún
momento dieron la idea a los bancos de sacar también el dinero del
bolsillo de los ciudadanos, que hasta la década de los veinte del
siglo pasado, solamente compraban al contado o por crédito del
propio comerciante.
En el Chase Manhattan Bank surgió la
"gran" idea de llevar a las personas a gastar el dinero antes de
poseerlo.
En los años 40 se expandió el sistema
y en la década de los 50 pasó a otros países, hasta la enorme
difusión del presente.
Este sistema ideado por los magnates
financieros lleva a las personas a consumir sin tener dinero, a
endeudarse, porque después es preciso pagar al banco los intereses y
el costo de la tarjeta. Pero a los bancos no les preocupan las
liquidaciones totales, sino que el individuo esté debiendo la mayor
parte del tiempo posible.
En época de no crisis, era fácil
calcular cuántas personas tendrían problemas para pagar sus tarjetas
a partir del cálculo de desempleados. Pero la tarea se ha vuelto
sumamente espinosa pues la falta de trabajo cunde en Estados Unidos
y en el resto del mundo.
Existe enorme cantidad de dinero
plástico (prestado y gastado en comercios y servicios) que no se
puede cobrar porque quienes no laboran son millones y aumentan por
día.
Esta semana comenzó con la noticia de
que posiblemente General Motors no pueda aguantar la presión de las
deudas y se vea obligada a declararse en bancarrota. Más decenas de
miles sin empleo.
Las tarjetas sin pagar ponen a los
bancos contra la pared después de las pérdidas que tuvieron al
embarcarse en las inversiones inmobiliarias las cuales se
derrumbaron de súbito.
Según The New York Times, los 19
bancos más grandes del país podían esperar casi 82 mil 400 millones
de dólares en pérdidas de tarjetas de crédito para fines del 2010,
sobre la base de lo que las autoridades federales denominan "la peor
situación económica posible".
El diario dice que si el desempleo
supera el 10 por ciento, como pronostican muchos economistas, los
saldos incobrables de algunos bancos podrían exceder ese nivel. En
el caso de American Express, Citigroup y J.P. Morgan Chase, se
espera que una quinta parte de los saldos de tarjetas de crédito
caigan en mora en los próximos 20 meses.
Estos son los resultados de atizar en
la conciencia de los ciudadanos que ellos pueden consumir más de lo
que ganan en realidad. Las deudas hacen vivir al sistema financiero
capitalista, pero también le juega sus trastadas.
(Mayo 2009)
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