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Las nuevas tecnologías y el periodismo actual

 

Por: Octavio Pérez Valladares

       tabo@enet.cu

 

“Totalmente desconocida
hace apenas diez años, ´
Internet está en camino
de cambiar, no sólo todo el
campo de la comunicación,
sino también de la economía.
Y sin duda, de forma progresiva,
el de amplios aspectos de
nuestras sociedades”.

Editora Política, La Habana, 2002

 

Las nuevas tecnologías y el periodismo actual.La máquina jamás podrá superar la inteligencia de su creador: el  hombre y lo que se ha dado en llamar “megafusión”, entiéndase unión de grandes medios de prensa, es consecuencia, reflejo también de la acumulación y concentración del capital en países del “primer mundo”, y muy aparejado a ese fenómeno el que la electrónica y otras ramas de la ciencia se den la mano, confluyan dentro del vertiginoso auge tecnológico de hoy.

 

Ha pasado el tiempo y no significa esto que hayamos llegado al final del conocimiento o de la Historia. El desarrollo dialéctico, en espiral hacia estadios superiores, lleva consigo la elevación del grado de complejidad del fenómeno, cualesquiera que este sea.

 

La Revolución Científico Técnica, primer factor para la producción y garantía para los avances a través de la necesaria Globalización, ha interconectado las economías y tecnologías, y el Periodismo -por supuesto- no es una excepción.

 

El Modo de Producción Capitalista ha pasado por el Capitalismo Monopolista de Estado, el Capitalismo Transnacional de Estado y ahora el Capitalismo en su megacrisis, etapas que vislumbraron Marx y Lenin, aunque no las vivieron.

 

La Revolución Científico Técnica no se detiene y cuando antes se requerían años para aprovechar un descubrimiento, hoy en seis meses ya se considera obsoleta una tecnología, como sucede en el caso de los ordenadores.

 

Paradójicamente, añádase el hecho de que los descubrimientos antes individuales, ahora se realizan por equipos interdisciplinarios, colectivos de autores.

 

En consecuencia, el periodista, como otros profesionales, está obligado a continuar una formación postgraduada por lo cambiante que se torna el conocimiento en la actualidad y de aquí, en primer término, la exigencia hacia su especialización.

 

Como la “cámara oscura” de Leonardo Da Vinci en esta “era digital” o “era de la imagen”, los recursos técnicos siguen siendo los mismos para quien escribe: el LEAD, los titulares y el empleo de los géneros clásicos: información, reportaje, comentario, entrevista y crónica; estos últimos no mueren, se transforman en la actualidad con muchos más recursos, exigiendo a su ejecutor rigurosa preparación multilateral.

 

Lo que entra por los ojos se da por verdadero, la imagen convence y conmueve, aunque la palabra escrita siga desempeñando importante papel para la comunicación.

 

Los rasgos de la Comunicación en la actualidad se presentan de la manera positiva o la negativa, en dependencia de la ideología, la política o la moral de cada sociedad dada.

 

Los periodistas en Cuba no estamos ajenos a las nuevas exigencias del Periodismo actual, que -desde luego- no son las mismas de hace apenas 15 años, pues en la “era digital” cualquier ciudadano accede a la noticia o puede ofrecerla al instante, desde cualquier sitio del mundo, lo que deviene reto para el ejercicio del Periodismo y la profesión como tal.

 

No resulta ocioso recordar que cuando surgió la televisión se creía que la radio dejaría de existir y no fue así, como también se aseguró que con el video las salas de proyecciones de películas pasarían a la historia, pero ahí están para satisfacer a cinéfilos, o como en el caso de los libros que siempre seguirán siendo fieles y oportunos amigos del hombre.

 

El Periodismo, para este o aquel fin, ha ido al ritmo del progreso de las tecnologías, pues quien lo ejerce está obligado a beber en todas las fuentes del saber y convertir el diseño, y otras técnicas y especialidades, en algo propio a la hora elaborar cualquier mensaje, por simple que parezca.

 

Para los modos de expresión sigue siendo válida la recomendación del escritor español Azorín: “La sencillez, la dificilísima sencillez es cuestión de método. Haced lo siguiente y habréis alcanzado de golpe el gran estilo: colocad una cosa después de la otra”.

 

En cuanto a la radio tendrán que atemperarse redacción y voz para llegar a un público que exige más y cada vez más, que de un suceso se agoten todas las posibilidades de información y quien lo haga con rapidez e inmediatez, será el más respetado en calidad de ente individual u órgano difusor.

 

Ahora todos pueden publicar en la red de redes, desde la escena original del acontecimiento e incluso, en segundos, poner ese suceso ante los ojos de millones de personas, porque se lo permite el increíble teléfono celular que sigue a su abuelo: el “teletrófono”, bautizado así e inventado por Meucci.

 

Eso no significa que el profesional de la noticia deje de existir; ahora tiene que echar mano a un conocimiento más profundo de los recursos del idioma y de las vías tecnológicas para hacerse entender con rapidez y sin detrimento de la profundidad que debe caracterizar a la información.

 

Entonces, no finaliza el trabajo de los periodistas, sube de tono, la varilla está más alta, y ya la estamos saltando los profesionales cubanos con la tendencia al columnismo para dialogar con oyentes, televidentes o lectores e influir con nuestras opiniones y críticas en la labor de concientización sobre diversos problemas.

 

El periodista siempre cuenta una historia y ahora tiene que hacerlo mejor, apoyándose en los adelantos tecnológicos, porque estos últimos están cambiando el modo de pensar y comportarse entre las personas de muchas partes del mundo.

 

Ahora somos, en este planeta, aproximadamente 6 500 millones de habitantes y donde los harto conocidos emisor y receptor cambian roles en los medios de difusión, porque se exige vivir muy rápido. Precisamente, tenemos que asimilar este ritmo para influir a favor de construir en la realidad nuestros más sagrados sueños.

 

La doctora Míriam Rodríguez Betancourt, profesora de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Habana y del Instituto Internacional “José Martí”, sentenció en esta dirección: “No podemos ser taquígrafos de la realidad, sino fieles intérpretes de la realidad”.

 

Si antes crearon el vocablo filósofo para distinguir a los hombres “amantes de la sabiduría”, habrá hoy que buscar una palabra similar para el periodista, en esta etapa en que las Tecnologías Informáticas imponen una nueva manera de ver, de pensar y elaborar noticias.

 

 (Mayo 2009)

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