:Ver

El sentido de ser futbolista

 

   Por: Erik Mendilahaxon

        cip241@cip.enet.cu  

 

El árbitro hace sonar el silbato, rueda la pelota y con ella el hervidero de la grada no se detendrá hasta el minuto 90. En el estadio de fútbol todos somos iguales, salvamos cualquier diferencia personal cuando nos regocijamos con un triunfo rotundo o cuestionamos sucesos esquivos al esclarecimiento. Nos une la pasión, devenida combustible para los sacrificados jugadores de una disciplina poco favorecida en el país. 

 

Tarde de fútbol en el Luís Pérez Lozano, la gente quiere goles, fintas, toques…fiesta. Los futbolistas complacen a sus seguidores, regalan clase, tacos, triangulación y disfrutan su momento. En la cancha todo tiene sentido, marcar severamente al rival, dar y recibir  redondo un balón, solidarizarse con el compañero mas cercano, exhibir la forma física, conseguida a un alto precio. 

 

En la cancha todo tiene sentido, luchar por la victoria, ascender o mantener un lugar en la tabla de posiciones, divertir con depurada técnica y juego bonito a la exigente hinchada que late por el celeste y blanco del seleccionado marinero, del once campeón nacional.

 

En la cancha ser futbolista tiene sentido. Fuera de ella el panorama le hace guiños al desaliento. Desatenciones, deserciones, incongruencias organizativas, exclusiones escandalosas para el equipo nacional se burlan del sacrificio de los atletas, fuera de la cancha ser futbolista es un desafío.

 

Encima el escepticismo y los comentarios peyorativos. SOMOS MALOS EN FÚTBOL señalan con su incorregible frialdad las matemáticas. Los muchachos quieren escribir nueva historia. NO depende solo de ellos.

 

A 97 años del primer partido oficial en Cuba, sentimientos encontrados embargan a los futbolistas cienfuegueros, la selección nacional disputa la supremacía del caribe, solo hay un sureño, es portero, no juega. Los que deciden así disponen, los que deciden también ignoran los meritos de más de uno. No importa, dentro de la cancha jugar al fútbol tendrá sentido por 90 minutos, la afición no merece justificaciones.

 

Noelvis Palacios defiende, se incorpora al ataque, Duniel Calderón se repone de la lesión, Didier Castillo despeja una pelota de la línea de gol, el COCO Celdeira recupera y distribuye el juego en el medio campo, el Capi Mesa provoca con sus gambetas el cántico en la tribuna y Gualberto Carrazana saca de quicio al contrario con lo aprendido en el césped y en la calle Odonel. El árbitro mira el reloj, señala el centro del campo, pita, el juego termina.

 

Felicite a los campeones cienfuegueros en su día si los ve. Al menos hoy ser futbolista fuera de la cancha tiene sentido.

(Diciembre 2008)

Volver a la Portada

© Radio Ciudad del Mar
     Todos los Derechos Reservados