¿’Que’ o ‘de que’? El dequeísmo

Dequeísmo Por:  

Uno de los errores gramaticales más habituales en el uso del idioma español es el dequeísmo. En este caso, la Real Academia Española lo define como el uso indebido de la preposición ‘de’ delante de la conjunción ‘que’. Este fallo se produce cuando la proposición de no la exige ninguna palabra del enunciado.
¿Cuándo incurrimos en dequeísmo? Existen cinco posibilidades. La primera, cuando la preposición de se coloca precediendo a una oración subordinaría sustantiva de sujeto, puesto que el sujeto de una oración jamás va precedido de preposición. De esta manera, la oración Me alegra de que sean felices sería incorrecta, debiendo figurar como Me alegra que sean felices. La preposición de sí aparecería, eso sí, cuando en oraciones de este tipo el verbo (alegrarse, preocuparse) se usara en forma pronominal: Me alegro de que sean felices no incurriría en error.
El segundo caso habitual de dequeísmo sucede cuando se antepone la preposición de a una oración subordinada sustantiva de complemento directo; por ejemplo, en los verbos de pensamiento (pensar, opinar, creer o considerar), de habla (decir, comunicar o exponer), de temor (temer) o de percepción (ver u oír). Al utilizar todos estos verbos, el complemento directo nunca va precedido de la preposición de: en lugar de Temo de que no llegues a tiempo, deberíamos decir o escribir Temo que no llegues a tiempo.
La preposición de tampoco puede anteponerse a una oración subordinada que ejerce como atributo en las oraciones copulativas formadas con el verbo ser (Mi intención es de que participemos todos se transformaría, así, en Mi intención es que participemos todos), ni insertarse en locuciones conjuntivas que no la llevan, como a no ser que, a medida que o una vez que, jamás a no ser de que, a medida de que o una vez de que.
Por último, la preposición de nunca debe sustituir a la preposición que exige el verbo, habitualmente en: insistieron en que fuéramos con ellos sería una oración correcta, frente a la errónea insistieron de que fuéramos con ellos.
El dequeísmo también acecha en otros usos del español. Ocurre cuando construyen verbos como advertir, avisar, cuidar, dudar e informar de dos maneras: con la preposición de o sin ella. Resultan válidos —y, ojo, con significados distintos—advertir algo o advertir de algo, aunque nada nos obliga a anteponer la conjunción que a la preposición de.
Si te quedan dudas ante un posible dequeísmo, la propia RAE facilita un truco en el Diccionario Panhispánico de Dudas: convertir la oración en interrogación. Si la frase —ahora pregunta— debe ir encabezada por la preposición de, ni se te ocurra borrarla del enunciado; pero si la pregunta no lleva preposición, tampoco la frase original.
Se preocupa de que apruebe se convertiría en la pregunta ¿De qué se preocupa?, confirmado el uso de la preposición, pero Le preocupa que apruebe respondería a ¿Qué le preocupa?, disipando cualquier duda sobre el uso de la preposición de.

Tomado de http://www.estandarte.com/

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