Cuba muestra hoy con satisfacción un prestigioso desarrollo de las neurociencias al más alto nivel internacional, en reto permanente al bloqueo económico, comercial y financiero aplicado por Estados Unidos, afirmó un experto.
Para el director del Instituto de Neurología y Neurocirugía, doctor Enrique Mitchel Esteban ‘pese al ensañamiento agobiante de un país poderoso contra uno pequeño, hemos alcanzado en estas especialidades posiciones similares a la de cualquier institución del primer mundo, por la alta calificación de nuestros profesionales y especialistas’.
Fundada en 1966, esa entidad prestigia hoy con sobrados méritos al sistema nacional de salud, y destaca por sus resultados con una atención médica de excelencia y un alto grado de satisfacción en los pacientes, precisó el galeno.
A pesar del hostil cerco estadounidense, desde su creación el Instituto ha logrado unificar dos disciplinas de las neurociencias extendidas a todo el país, y formar los recursos humanos necesarios para disponer de esa especialidad y servicios en cada provincia y en todos los hospitales clínico-quirúrgicos y pediátricos.
Los enfermos, el dolor humano y la vida están en el centro de los efectos del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, precisamente los elementos que nos han estimulado para desarrollarnos y atender a todos los pacientes con mucho esfuerzo, dinamismo e inteligencia, significó Mitchel Esteban.
‘Hoy tenemos a disposición de pacientes nacionales y foráneos las tecnologías y los equipos más modernos empleados en la neurología y la neurocirugía, en condiciones similares a las de cualquier nación del primer mundo evadiendo las trabas del bloqueo’, precisó.
Al respecto explicó que la institución que dirige se propone incorporar técnicas como la estimulación cerebral profunda, empleada en el mundo como alternativa quirúrgica cuando ya los fármacos no resultan para aliviar los síntomas del Parkinson.
Esa solución necesita un dispositivo médico implantado quirúrgicamente por mínimo acceso, que funciona por una batería llamada neuroestimulador, al cual Cuba no tiene por ser fabricados por la empresa Medtronic.
Comentó que dicha compañía, la de dispositivos médicos más grande del mundo, se interesó por colaborar con el Instituto de Neurología y Neurocirugía de Cuba, pero posteriormente se negó por las prohibiciones del Departamento de Estado.
No obstante, a pesar de no disponer del dispositivo los neurocirujanos cubanos mediante una técnica de mínimo acceso alcanzan estructuras profundas del cerebro, seleccionan el núcleo alterado y actúan sobre él para mejorar el padecimiento.
Denunció que el bloqueo también impide completar terapias o brindar al paciente un medicamento de última generación, como ocurre en las operaciones de tumores cerebrales malignos, cuyo tratamiento quimioterapéutico posterior es con un medicamento de licencia estadounidense, subrayó el especialista.
‘Ante estas situaciones acudimos a otras opciones más caras o de producción nacional, pero aseguramos la atención y recuperación exitosa del paciente, en otros procedimientos como la radiocirugía no podemos adquirir el equipo ni la tecnología’, ejemplificó.































