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Cementerio
Tomás Acea: fiel exponente del arte funerario
Por: Alián Hernández (Oficina del
Conservador de la Ciudad)
cip241@cip.enet.cu
En
países como el nuestro nadie es más recordado que un muerto, ni
sitio más numeroso y asiduamente concurrido que un cementerio. La
ciudad de Cienfuegos posee uno que por sus valores artísticos,
arquitectónicos, históricos y ambientales fue declarado Monumento
Nacional el 10 de Octubre de 1978: el Cementerio Tomás Acea.
Entre los kilómetros
3 y 4 de la antigua Carretera del Junco, hoy Avenida 5 de
Septiembre, al sudeste de la ciudad se erige esta obra que se
inauguró el 21 de noviembre de 1926 con parte del capital que dejó
al morir la señora Francisca Tostes García, viuda del acaudalado
cienfueguero Nicolás Salvador Acea y de los Ríos, de cuyo hijo Tomás
se le dio nombre a este recinto funerario, una de las mejores
necrópolis del país.
A pesar de haber
sido construido para los pobres, hay todo un derroche de esculturas
monumentales hechas con mármol de Carrara, de alta calidad, traído
desde Italia. El proyecto y ejecución de la obra estuvo a cargo de
los ingenieros Pablo Donato Carbonell y Luis Felipe Ross, los que se
inspiraron en las ideas más modernas de la época sobre la
construcción de Camposantos, que dio como resultado un hermoso
cementerio-jardín donde las bóvedas, mausoleos y tumbas se integran
armoniosamente en el paisaje.
El área total del
recinto es de 17.6 hectáreas y está parcelado en diferentes
secciones unificadas a través de avenidas interiores con diversas
especies de árboles que dan el nombre a cada una de ellas: Los
Pinos, Los Tamarindos, Los Cipreses, entre otros.
En el Cementerio
Tomás Acea descansan personalidades de la historia, la cultura, las
ciencias de la localidad y se destaca desde el exterior
por su impresionante fachada del edificio central, que es
expresión elocuente de la arquitectura del
período republicano en la Isla. Sin dudas, un fiel exponente
del arte funerario en Cuba.
(Diciembre
2009)
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