Día Mundial del Medio Ambiente: ¿qué depara el futuro para la biodiversidad en Cuba?

Medio Ambiente

Ha llegado junio y con él las celebraciones al medioambiente, pues este día cinco es la fecha indicada por la Organización Mundial de las Naciones Unidas para recordar la necesidad del desarrollo sostenible y la conservación de la vida en el planeta.

Si bien el mundo ahora mismo se enfrenta a una pandemia, se sigue promoviendo la idea de un planeta cada vez más verde, por lo que se necesita concientizar a las personas sobre el cuidado del entorno.

El año 2020 está enfocado en la conservación de la diversidad biológica, pues muchas especies se han visto afectadas en eventos recientes como los incendios forestales sin precedentes en Brasil, California y Australia o la invasión de langostas en el Cuerno de África.

Muchos consideran que la llegada de la COVID-19 demuestra también la relación inextricable entre los humanos y las redes de la vida, pues la biodiversidad es la base que sustenta toda la vida en el planeta y su relación con todos los aspectos de la salud humana es notoria.

En el mundo existen varios problemas ambientales globales y muchos de ellos afectan también a Cuba en grandes magnitudes: la pérdida de la biodiversidad es uno de estos, pues la Isla, considerada un paraíso natural por los expertos, ha sufrido la pérdida de poblaciones y especies están desapareciendo debido a la perturbación ejercida sobre el medio por las actividades humanas.

El Libro Rojo de las Especies, que para Cuba publica el Instituto de Ecología y Sistemática, explica que la conservación de la diversidad biológica es quizá el mayor reto ambiental al que ha de enfrentarse la humanidad durante los próximos años.

Este manual que menciona los diferentes niveles de peligro al que se enfrentan las especies, explica en su edición más reciente, que , a nivel global, se considera que la fragmentación y destrucción del hábitat es la causa principal de amenaza a la biodiversidad.

En Cuba, el deterioro del hábitat se ha producido, fundamentalmente, por el crecimiento urbano, la agricultura y la industrialización, el cambio climático, así como por el desarrollo acelerado del turismo, que ha ocasionado el decline de la biodiversidad cubana.

El libro recoge datos de 130 invertebrados terrestres cubanos (98 especies y 32 subespecies), y de estos, 129 presentan algún grado de amenaza y una especie de ácaro ha sido declarada extinta, lo que significa que no hay ninguna especie de este tipo que no se haya visto afectada en el país.

También la diversidad marina y costera se ha afectado en gran medida, y el informe anual sobre el tema redactado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) especifica que si sigue aumentando la temperatura superficial del mar, puede llegarse a la muerte fisiológica directa de los corales sin mediación de enfermedades.

Esto, por supuesto, será determinante para todo el ecosistema, pues traerá consigo la reducción de las poblaciones naturales de peces de arrecifes.

Las tortugas marinas seguirán estando en peligro si las temperaturas siguen aumentando, y si su hábitat costero sigue siendo ocupado por otras especies o por humanos: el peligro en este caso es tan notorio que ya se ha anunciado la posible extinción de estos seres vivos en áreas cubanas.

Los ecosistemas de manglar y de pastos marinos al parecer poseen una resiliencia mayor que los arrecifes coralinos, manteniendo una elevada capacidad de recuperación ante eventos meteorológicos extremos siempre que no hayan sufrido previamente alteraciones irreversibles ocasionadas por el hombre.

La situación en tierra tampoco es esperanzadora: los expertos del tema en Cuba han llevado a cabo varios estudios sobre los efectos del cambio climático para los seres vivos en la Isla y los resultados indican que 30 de las especies disminuirán su rango de distribución en un promedio de 85% para el 2050 y un 97% para el 2080.

Por su carácter insular, la biodiversidad de Cuba es particularmente sensible al cambio del clima; lo que podría significar, incluso, la extinción de varias especies en el futuro por esta causa.

Especies endémicas que han visto reducidos sus hábitats están en las listas de posibles extinciones, y entre ellos vemos animales muy significativos para la fauna cubana: el almiquí, la cotorra cubana o algunos grandes reptiles.

Otro ejemplo significativo que ilustra la posible pérdida de biodiversidad es el hecho que poblaciones de aves de interés para la conservación en Cuba están localizadas justo en humedales en los que se prevé altos niveles de inundación costera para los años 2050 y 2100 ante el cambio climático.

Las ciénagas de Zapata y Birama, el Refugio de Fauna Río Máximo y el Archipiélago de Sabana-Camagüey, donde se localizan poblaciones de 14 especies amenazadas a escala nacional y global son algunos de estos espacios donde habitan aves que por su limitada distribución en el territorio cubano y región del Caribe son consideradas emblemáticas para la conservación.

También las zonas boscosas de Cuba, que constituyen el principal reservorio de la diversidad biológica, son altamente vulnerables a los impactos asociados al cambio climático y se espera provoquen pérdidas del patrimonio forestal nacional.

La pérdida del área cubierta de bosques lleva implícito la pérdida de las reservas de madera, de la cantidad especies arbóreas y del número de formaciones boscosas, con la posibilidad de que la frecuencia relativa de las especies presentes en las formaciones naturales capaces de adaptarse, también presente modificaciones de importancia.

“La hora de la naturaleza” es el lema elegido este año para este día internacional del medio Ambiente, con el fin de dar a conocer los vínculos que conectan a todos los seres vivos de la Tierra y cómo actuar por el bien de las especies y del nuestro.

Este es uno retos con los que Cuba se suma a la lucha para conseguir los Objetivos del Desarrollo Sostenible, ya que el 2020 es un año que nos ha puesto a prueba y, de acuerdo con Naciones Unidas, es un hecho que perder nuestra biodiversidad podría aumentar los casos de zoonosis, es decir, las enfermedades transmitidas de los animales a los humanos, como se dio con el nuevo coronavirus.

Este cinco de junio, además, debe ser una fecha en la que podamos aprovechar para extender a toda la población la preocupación de los expertos sobre temas de diversidad biológica y otros de tipo ambiental.

 

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