Como un transeúnte más camina por el Prado de Cienfuegos el
popular Benny Moré, perpetuado en una escultura de bronce del creador Jose
Villa Soberón, que rompe con esquemas de la estatuaria tradicional para
insertarse en el entorno con un lenguaje eminentemente comunicativo.
Es la figura del mito en una relación
cómplice con la ciudad que más le gustó, en gesto andante, con el sombrero y
el bastón infaltables, fundida en bronce en el Instituto Superior de Arte,
cuya estatura y peso aproximados rondan los 1.82 metros y los 300 kilogramos
de peso, respectivamente.
Los escultores Rafael Gómez, Daniel Torres,
David Placeres y Modesto Concepción, colaboraron en la realización de este
sueño materializado por Villa Soberón, artífice de piezas emblemáticas como
las de John Lennon, El Caballero de París, Ernest Hemingway y la Madre
Teresa de Calcuta, todas en la capital
del país.
En un intercambio con la AIN el gestor del
proyecto reconoció la identificación
afectiva con el personaje del Benny, premisa indispensable para humanizar su
figura y acercarla al espectador sin artificios.
"Hemos querido devolver la imagen de Benny
Moré a la ciudad, como personaje que identifica al cubano de la mitad del
siglo XX, a un hombre alejado de convencionalismos, que rompió patrones y
reglas, por eso lo ubicamos en un espacio natural," afirmo.
Considerado uno de los acontecimientos
culturales más relevantes de los últimos años en la Perla del Sur, el
emplazamiento de la escultura en la transitada arteria, constituyó todo un
suceso para los moradores de esta urbe, donde recibe veneración el "Bárbaro
del Ritmo".
La develación de la estatua el sábado último
estuvo a cargo de la primera secretaria del Partido en la provincia,
Mercedes López Acea, junto al creador de la obra e Hilda Moré, hija del
inolvidable músico.
El suceso estuvo acompañado de un espectáculo
dirigido por Oriol González, quien encabeza el grupo de teatro Los
Elementos, cuyos integrantes aportaron junto con artistas locales al
esplendor de una puesta envuelta en el espíritu de las décadas
del 40 y el 50, con la céntrica esquina de Prado y San Fernando por
escenario.
Se quedará Benny Moré entre los suyos, para
demostrar, hoy como ayer, que pertenece íntegro a cienfuegueros y cubanos,
mientras su privilegiada garganta estremece corazones todavía.