Benny es un compendio de todo lo cubano
Texto y foto: Octavio Pérez Valladares
 |
| De izquierda a derecha: José Reyes y Omar
Vázquez. |
He estado investigando sobre la vida y obra del
Sonero Mayor. Escuché más de 100 entrevistas, he leído recortes de periódicos y
revistas, consulté con los familiares más allegados que le quedan con vida,
busqué datos a través de Internet y vi una parte pequeña de lo que existe en
imagen sobre él, pero había muchas cosas “fuera del plato”.
Por esta última razón, esperé
pacientemente y confeccioné un cuestionario para que fueran respondidas esas
dudas. Durante el desarrollo del XIV Festival Internacional de Música Popular
Benny Moré, en Lajas y Cienfuegos, coincidieron -en tiempo y espacio- dos
personalidades para mí importantes: el agudo especialista y un avezado
periodista, y decidí que desde sus conocimientos y perspectivas respondieran el
mismo cuestionario, lo que verdaderamente hicieron de forma magistral.
Tengo ante mí a José Reyes Fortún,
investigador musical y especialista en fonografía del Museo Nacional
de la Música, y al colega de ojos afiebrados por las tantas cuartillas
que ha concebido, alguien que lleva nieves perpetuas sobre su cabeza:
Omar Vázquez Castillo, periodista del diario Granma.
Periodista (P): Se pudiera afirmar que Celia Cruz, en lo femenino; y
Benny Moré, en lo masculino, sean los dos más grandes fenómenos de la música
popular cubana de todos los tiempos.
José Reyes (JR): “Yo pienso que tenemos que ampliar un poco esa
relación. Estoy muy de acuerdo con que se incluya en esta enumeración, que
siempre son difíciles y comprometidas, a Benny Moré y Celia Cruz. Pero también
considero que hay una tercera figura que hay que incluirla obligatoriamente, que
se llama *Miguelito Valdés.
“Son las tres grandes figuras, en mi entender,
dentro de lo que es el arte expresivo en cuanto a lo vocal, que más
contribuyeron a difundir lo más raigal de la música cubana por el mundo. Los
tres incidieron en todos los medios posibles y conocidos en cuanto a la
divulgación del arte musical de Cuba, como es la cinematografía, la discografía;
sobre ellos se han inspirado muchos biógrafos, estudiosos y musicólogos y han
escrito toneladas de papel en cuanto a artículos, se han escrito libros, ya
tienen escrito libros.
“Hubo monumentos levantados en distintos lugares,
espacios donde se les recuerda como verdaderos ídolos, como es el caso de Benny
Moré en México, como es el caso de Celia Cruz en distintos puntos de la ciudad,
de distintas ciudades de América Latina y como es el caso de Miguelito Valdés.
Creo que esta pregunta que me haces es muy atinada y muy bien seleccionados los
dos, pero yo quise ampliarte con el caso de Miguelito Valdés.
“En Benny Moré, a diferencia de Miguelito y de
Celia, hay un caso intuitivo muy natural. Es un hombre de la tierra, es un
hombre con una rara dote para la improvisación y para el concepto de lo que es
la rítmica y la armonía desde el punto de vista interior y empírico.
“En el caso de Miguelito es un artista con dotes
excepcionales también, pero que lo ayuda a fabricar un poco más la industria
discográfica y la cinematográfica, y el caso de Celia que también es digno de
admirar cómo, durante tanto tiempo alejada de nuestro país, no perdió nunca su
cubanía; incluso, nunca aprendió el inglés, siempre se comunicaba en Castellano.
“Por eso es que en esta tan difícil, espinosa misión
de hacer comparaciones, de hacer relaciones, de hacer encuestas, de concretar
listados de encuestas, de quiénes son los mejores del Siglo, es muy difícil,
pero creo que con estos tres podemos resumir. Mira, Celia creó una escuela y
escuela que no ha sido superada todavía, se han buscado muchas Celias, han
tratado de surgir muchas Celias, todas con muy buena calidad, con muy buena
interpretación, pero ninguna se le ha podido comparar. Quiero parafrasear a
alguien que manifestó, que pasarán muchos años para que surja otra Celia.
“El caso de Miguelito Valdés, que es uno de estos
artistas que son, puede decirse artistas fundadores, crearon un estilo, que por
él continúan muchos otros, como fue el caso de Orlando Guerra “Cascarita”, como
fue el caso de Manuel Licea “Puntillita”, como fue el caso del propio Benny Moré
que en la primera etapa de su vida, antes de crear un estilo propio, su punto de
referencia fue Miguelito Valdés, aunque ya en Benny Moré se veían las dotes de
genio que tenía y que después tomaría su propio camino.
“El caso de Benny, que es un artista sui géneris, un
artista surgido de la tierra que fue capaz de interpretar todas las formas
expresivas de la música popular, pero no sólo de Cuba, sino de América Latina.
Por eso considero que en Benny Moré, su expresión es la más universal, la más
general en cuanto a lo cubano.
Omar Vázquez (OV): Yo no sería tan categórico, porque no obstante en
la genialidad de cada uno de ellos, ha habido artistas que en su época no había
el desarrollo que hay hoy, se pensó también que eran importantes y otros que no
han sido todo lo divulgado, y yo pondría sin excluir lo que hablábamos del
Benny, que después en una pregunta posterior se puede abundar en ello, porque,
por ejemplo, yo recuerdo de lo que he visto, a mí me impresionó mucho la primera
vez que vi personalmente, siendo un muchacho, a Miguelito Valdés.
“Miguelito Valdés, eso trascendió
internacionalmente, incluso lo llamativo, de que era también músico bajista.
Tenía una gestualidad y entonces quedan sus filmaciones. Tuve la suerte de verlo
en un concierto; además, muy simpático, que lo titularon: Canciones que mamá
no me enseñó... y era nada menos que con otra gran cantante cubana,
trascendente, Graciela Pérez, hermana de Machito, que vive todavía a su edad,
pero que radica desde hace muchos años, antes del triunfo de la Revolución, en
Nueva York.
“¿Qué hacían los simpáticos junto con la
desaparecida Mirta Silva? Era cantar las canciones esas de doble sentido, que
uno escuchó, como: El Cubanito, Pídele prestado el yoyo a
Teresa y entonces a mí me impresionó verlo en escena y ver a Miguelito como
centro de todo esto. Hay algunas filmaciones de la época, que se pueden ver pero
no es, no dan la dimensión. Y otros que nos cuentan, pero que no tuvimos
oportunidad de ver. Creo que sin quitarle la genialidad, no podemos ser tan
categóricos, de que son Celia y Benny los máximos exponentes. Creo que hay que
incluir a Miguelito Valdés”.
P: De una forma natural Benny fue incursionando y por
ello les pregunto. Entre su gestualidad, musicalidad y repentismo: ¿cuál de estas
virtudes considera la cimera?
JR: “Pienso que las
tres se conjugan. La genialidad de Benny está en ir conjugándolas, porque bueno,
las nuevas generaciones no deben apreciar su gestualidad, conocen a Benny a
través del disco, incluso ni siquiera han visto sus películas y me percaté que
había muchos jóvenes interesados, cuando yo daba mi conferencia en este XIV
Festival, para ver la imagen del Benny en movimiento, o sea, que la gestualidad
de Benny, lo que tuvimos el privilegio de poderlo ver en su época; el concepto
de su rítmica y otros conceptos expresivos desde el punto de vista musical, que
se pueden apreciar a través de sus discos y hoy en día, felizmente, salvados la
mayoría de ellos, en soportes contemporáneos, como el CD y otras formas nuevas
de la tecnología que se están aplicando.
“Pienso que
todo se conjuga, porque cuando los jóvenes veían a Benny en la imagen de los
años 50, con su Banda Gigante, y veían estas películas que yo pasé de los años
40 en México, se quedaron asombrados, al ver aquel artista que combinaba tan
perfectamente bien, con ese concepto armónico, tan natural y espontáneo de los
ídolos el movimiento, o sea, su gestualidad con el concepto de la rítmica y con
el concepto de lo expresivo. En Benny se conjugan, estas cosas no se pueden ver
aisladas en Benny. Para verlo de forma aislada habría que buscar un equipo que
todavía no se ha inventado, que sea capaz de poner nada más:
gestualidad de Benny, en otro
momento la voz del Benny
y en otro momento otra forma expresiva de Benny que lo hacen grande.
“Yo creo que a
Benny hay que verlo en conjunto. Benny en conjunto todo un monumento de la
música cubana, no por gusto es entre otros una de las voces más altas que ha
tenido Cuba en todos los tiempos.
¿De qué manera se hizo o aprendió la técnica del
repentismo? ¿Cómo llega a dominar la estructura de la décima? e aprende, se nace con ese don; se nace con el don de repentista como con el
don de la oratoria. Pienso a veces que estos dones, como la oratoria, que eso es
natural; los oradores naturales, como esos hombres que despiden duelos en los
pueblos de campo, sin saber cómo se llama el muerto, pronuncian todo un discurso
fúnebre, que a usted la arranca las lágrimas y ese hombre no conoció al muerto,
eso es sencillamente parte del repentismo.
“Yo pienso que
dentro del arte de la elocuencia y dentro del arte de la expresión musical, el
repentismo no se puede estudiar, eso nace con la persona, Lo que se puede es
cultivar. Lo podemos cultivar con una serie de recursos como es la cultura,
tener una mayor información en cuanto a gestualidad, en cuanto a concepto de
pensamiento expresivo para poder expresar, pero lo que es el repentismo en
esencia, eso nace con la persona, no hay escuela que lo enseñe a usted a ser
repentista.
OV:
“Yo creo que a Benny algo que lo distingue, es la
unión de todos esos elementos. Por ejemplo: en el último, la gestualidad no
sabemos. Benny era música en sus gestos, todo. Pero formaba la musicalidad y eso
era inherente a toda su psicología.
“En cuanto al repentismo, aplicado a lo que él
hacía, en la vieja tradición sonera cubana, un buen sonero se destaca por el
talento que tiene de introducir nuevos temas en el estribillo o el montuno que
se estila, y en eso el Benny era genial, pero era fusión de todas esas
cualidades.
“Uno de los ejemplos más notables, es el número de
Generoso, ¡qué bueno toca usted!, que la anécdota se conoce,
contada por el propio Generoso, por Israel Castellanos, que en otra parte dice:
Castellanos, qué bueno baila usted, y fue que visitaron Venezuela, a un programa
estelar del mediodía, de la principal emisora de televisión y le dijeron que
siguieran, y ya ellos habían agotado el repertorio y el Benny empezó a
improvisar, empieza a improvisar con el Generoso y después con Castellanos y se
convierte esto en un número independiente, pues ese fue uno de los grandes
méritos del Benny, que forma parte de todo ese todo de él.
P: Hay otra cosa asombrosa... De qué manera o de quién,
le llegaron los modales a Bartolo, que vendió por las calles de La Habana frutas
y viandas golpeadas y, sin embargo, logró abrirse paso.
JR: “Bartolo, cuando llega a La
Habana, llegó hecho un pobre diablo, con una guitarrita. Cantaba con un muchacho
que se llamaba Anselmo y entonces el dúo se llamaba de Anselmo y Bartolo, y
andaban por el puerto de La Habana con “los ojos nublados por el alcohol”, como
dice el biógrafo Raúl Martínez en su libro, que esa metáfora es una metáfora
genial: “los ojos nublados por el alcohol...”, iban pasando mucho
trabajo...
“Pero Benny era una persona con
dotes, un hombre nacido adelantado a su tiempo. El vehículo expresivo de
acompañamiento para su expresión, observen que siempre son las grandes jazz band
norteamericanas, en un momento que la música norteamericana es una música de
avanzada, una música de vanguardia, una de las músicas más importantes del mundo
y que marca pautas en cuanto a lo que es la armonía y cuanto a lo que son otros
aspectos de disciplina de la música, eso no lo podemos obviar, es una de las
músicas más poderosas. Benny siempre tuvo esa visión.
“Lo importante de Benny es cómo
él, interesándole los formatos instrumentales de origen norteamericano como las
jazz band, nunca perdió su cubanía y cómo Benny se va cultivando poco a poco, a
través de sus amigos, y va formando una discoteca en su casa de música
norteamericana. Cuando él se queda en México, el autoexilio al que he hecho
alusión en conferencias sobre el exilio cubano de nuestros músicos en los años
30 y 40, le piden que se cambie el nombre porque Bartolo, en México, es burro;
él, sencillamente, se pone Benny, en homenaje a uno de los grandes músicos
norteamericanos, el gran Benny Goodman, porque él era un gran admirador de Benny
Goodman, un gran admirador de Glenn Miller, siempre aspiró tener una
banda a la manera de Glenn Miller, donde los saxofones, los metales, todos
sonarán al unísono. Y se pone Benny en homenaje a Benny Goodman.
“Él fue estudiando todas estas
cosas. Él era un hombre con un poder de receptividad. Siendo un hombre campo,
del interior, cortador de caña, carretero y que aquí, en La Habana empieza a
vender frutas golpeadas, tenía una gran receptividad. No por gusto Benny llega a
formar parte del sexteto Cauto del famoso tresero Mozo Borgellá y actúa en las
emisoras de radio de los años 40 más importante que tenía nuestro país, la RHC
Cadena Azul, propiedad de Amado Trinidad Velazco. Ahí no podía cantar
cualquiera, ahí no podía llegar cualquiera y después cómo en México, cuando él
decide quedarse, en los primeros tiempos estos de tropiezos, llega a granjearse
el respeto, no solamente de los artistas mejicanos, sino también de otras
personas prominentes de la vida social y de la política de México. No por gusto
en su boda el testigo fue el gran cantante Miguel Aseves Mejías y el doctor
Alfonso Ortiz Tirado, eminente médico y uno de los tenores más importantes que
tuvo México en el siglo XX.
“Benny Moré vivía muy abierto a
todo lo que ocurría. Un hombre de una gran receptividad, era un hombre que
observaba todo, respiraba por la piel todo lo que fuera vanguardia, todo lo que
fuera movimiento. Cuando fue miembro del grupo de Miguel Matamoros, que es con
el que viaja a México, él tiene grandes discrepancias con Miguel. Miguel era muy
tradicionalista. Miguel Matamoros, esa gran estrella de la música cubana, seguía
aferrado todavía a hacer aquel son a la manera de los años 20.
“Benny estaba mucho más adelante
que eso, Benny tenía una luz muy larga; Benny no estaba a la izquierda ni a la
derecha, ni siquiera en el centro de la vanguardia, sino que estaba un poquito
más adelante y eso es lo que hizo de Benny un genio, que siendo un hombre tan
humilde, un hombre tan sencillo, un hombre de la tierra, acogiera tan pronto
todos estos grandes movimientos artísticos que se estaban moviendo en el mundo,
todos estos conceptos estéticos dentro de la música popular que se estaban
fraguando y él no era un extemporáneo, sino era un contemporáneo de sus propios
contemporáneos.
OV:
“Hay que situarse en la época y
han aparecido otras cosas en investigaciones sobre el Benny. He encontrado, por
mi parte, muchos elementos sobre esa etapa y eso es lo que la va formando, pues
cuando él vendía las frutas golpeadas en la casa de un tío, que lo hacía en el
mercado de Cuatro Caminos, todo eso es un contacto con el pueblo y, sin embargo,
siendo una persona popular, no era una persona grosera, o sea, poseía modales
finos.
“Esto se va adquiriendo por él,
porque también hay que situarse en el contexto que le tocó vivir, que cuando se
decía que una persona que no tuviera urbanidad o a lo que hoy se le ha dado otro
nombre (educación formal), era rechazado. Así que yo creo que eso es producto
de la época en que le tocó desenvolverse y la educación que recibe de cuna
humilde, de su propia madre, sobre cómo comportarse con urbanidad”.
P: ¿Cómo es posible que no se haya envanecido o
“dormido en los laureles”? ¿De dónde le fue transmitido el valor de la lealtad
al terruño, familiares y amigos? ¿De dónde le llegó su gran modestia?
JR: “Pienso que los hombres que son
de la tierra, cuando son sinceramente de la tierra -como decimos aquí en buen
cubano- nunca se “destiñen”. Benny nunca dejó de ser cubano a pesar de su
formación empírica y empírica musical, a partir de las vanguardias de su tiempo.
En México él seguía siendo tan cubano como en Cuba y es el mismo caso de Celia.
“Si nosotros escuchamos sus
grabaciones con las orquestas de Rafael de Paz, de Chucho Rodríguez, con el
sexteto Son Clave de Oro, con la orquesta de Dámaso Pérez Prado, vamos a ver que
siempre, independientemente de los conceptos armónicos y de los arreglos
musicales que se le hacían, él seguía siempre siendo muy cubano; en sus
inspiraciones y en su entonación seguía siendo muy cubano. Él era un hombre muy
espontáneo, como los de la tierra, hombre muy espontáneo. Nunca perdió su
humildad, su sencillez, su concepto de la filantropía, de hermandad. Para él la
Banda Gigante, la orquesta o el grupo donde estuviera tocando eran sus hermanos,
eran sus amigos.
“Pero no sólo los músicos, sino
también cualquier persona que llegara y llamara a su puerta, Benny no tenía un
centavo. Él ganaba sueldos fabulosos para la época como artista exclusivo de la
RCA Víctor y los cobraba en el mes de enero y ya para marzo o abril él
estaba pidiendo anticipos.
Se quedaban sin dinero, porque
muchas veces, eso pasaba mucho en el Capitalismo, se contrataba una orquesta y
después el que organizaba el baile decía que la taquilla no había dado lo
suficiente y los músicos muchas veces, es lo que se decía antiguamente en el
argot, “dale yerba...”, o sea, les daban una peseta a cada uno y con eso para el
amanezco, es decir, para el amanecer. Y Benny hacía así, de lo que él ganaba,
repartía entre sus músicos.
“Cualquiera podía llegar a su
casa. Su cubanía la llevó después a la suntuosidad de su hogar. No voy a decir
que Benny después que fue una gran estrella vivía en un bajareque. Benny se hizo
una buena casa ya en la cumbre, pero recordó la tierra de qué manera. En la
parte de atrás hizo un conuco, lo que llamaba su conuco, donde tenía sembrada
caña, viandas; tenía crías de puercos, de aves de corral y eso a él lo complacía
en los momentos de solaz y esparcimiento, cuando no tenía giras, pues alimentaba
esos animales, él mismo araba, él mismo los atendía...”
OV:
“Yo empezaría por
lo último y así respondería todo. El gran artista, un verdadero artista, un
verdadero genio como el Benny, es modesto por naturaleza, no se envanece.
Después está la forma en que él entra en la vida artística, al lado de Miguel
Matamoros, de Ciro, quien fue el primero en reparar en él; de Cueto, de todos
estos artistas con los que se codeó en su primera etapa y después el período de
México, con grandes músicos cubanos.
“Porque hoy se
habla de Pérez Prado, que es donde recibe su primera prueba de fuego. Pero están
otros grandes músicos cubanos que lo acompañaron en esa primera etapa; otros
grandes músicos mejicanos lo acompañaron y entonces, al lado de eso, el Benny
opta por la modestia, no envanecerse. De esto hay miles de anécdotas. El Benny
nunca hizo alardes y hoy, sin mencionar nombres, cualquier figurita que, porque
tiene un simple éxito, ya no se comporta a la altura de lo que es.
“Yo recuerdo la
anécdota con un gran músico santiaguero, lamentablemente fallecido, Pepín
Vaillánt (El Caballístico), un gran trompetista que estuvo muchos años
trabajando en París; fue lo que hoy se publicita tanto, el primer músico cubano
que entra en la orquesta de las Naciones Unidas y recorre, además, Africa.
“Un día, con un
gran cantante cubano, músico desaparecido, lamentablemente muy joven, Amado
Borcelá “Guapachá”, que si hubiera vivido sería el cantante de Irakere, porque
sus primeras grabaciones las hace con Chucho Valdés, en su grupo, y trascendió.
Entonces,
“Guapachá” era una gente muy popular, un negro muy simpático, muy jacarandoso y
estábamos en un Festival de la Trova “Pepe Sánchez”, en Santiago de Cuba, en el
hotel Casa Granda y “Guapachá” iba a todas las mesas, se tomaba un poquito de
cerveza y hablaba un poco alto por sus características y Pepín Vaillánt lo llamó
y le dice: Amado Borcelá, usted es un gran artista, pero tiene que aprender que
el artista es artista en la escena y fuera de la escena, y lo está observando
todo el mundo. Por eso es que el Benny jamás se envaneció, no se “durmió en los
laureles”, producto de su genialidad y su apego, porque también él recibió ayuda
de muchas personas.
“Uno de los casos
que se ha divulgado, después integrante de su orquesta, compañero de él en la
orquesta de Pérez Prado, el bongosero, Clemente “Chicho” Piquero, una gente muy
conocida, fue el que lo ayudó en México, cuando Benny decidió quedarse en
México, a sacar el carnet de afiliado del Sindicato de Músicos Mexicanos; y así,
en diferentes etapas, él recibió este tipo de ayuda, por lo que fue fiel a esa
tradición y fiel a su tierra.
“Ello incluso
puede comprobarse en las crónicas que se escribieron y que un Nicolás Guillén
viera como una de las condiciones mejores del Benny, la de su fidelidad a su
tierra natal, a su pequeña patria y a su patria grande.
“¿Por qué? Porque
el Benny Moré fuera de Cuba, no sonaba igual que como sonaba en Cuba, por su
cubanía”.
P: ¿De qué forma Bartolo aprendió a realizar los
arreglos musicales, a través de la guitarra?
JR: “Por encima de todo Benny, se ha
dicho siempre que Benny no tenía una formación musical, y eso es un disparate.
Benny no tenía una formación musical académica, pero tenía una formación musical
donde primero se forma, en la percusión, en el Casino de los Congos, al que él
pertenecía allá, en Lajas. Pero, en su vida de campesino, de hombre de la
tierra, aprendió a tocar el tres y la guitarra, y lo hacía muy bien. Tocaba una
guitarra muy bien tocada, y tocaba el tres muy bien.
“Tenía un oído extraordinario,
con un concepto del ritmo interior sui géneris, poco común, de muy pocos
artistas, Yo nada más he visto en mi vida a otro artista que se le pueda acerca
en algo a Benny en cuanta a concepto de ritmo interior que es el sonero
venezolano Oscar de León. Oscar de León en gestualidad, son épocas diferentes,
son genios que desde el punto de vista epistémico coinciden por sus acciones de
coincidencia, pero que son de épocas diferentes.
“Oscar de León cuando vino acá,
a Cuba, me recordó mucho al Benny, en cuanto a su gestualidad, en cuanto a
meterse el público en un bolsillo y un fenómeno que ocurría con ambos, tanto con
Benny como Oscar de León, el público no bailaba con él, el público no podía
bailar con él, el público se detenía cuando tocaba la Banda Gigante para
observar a Benny. Sí, lo observaban moviéndose, pero esto de bailar con una
pareja mientras está tocando la Banda, no lo podían hacer, porque era algo que
atraía.
“Sus arreglos musicales, sin
crear aquí una disgregación en mi exposición, él acudía a su ritmo interior,
escuchaba, se sentaba al lado del pianista, le tarareaba al pianista e iba
marcando para que el músico pusiera los puntos, dónde venían movimientos y los
cambios, los tumbaos cuando a él le convenía. Eso lo hacía con la guitarra y
algunas veces iba silbando.
“Eso es un don, eso es algo
increíble, eso es una mística, una comunicación con algo sobrenatural que poseía
este hombre extraordinario y que no estamos tratando de levantar porque ahora
esté muerto, sino porque se puede comprobar a través del tiempo, para los que no
lo han visto y, sin embargo, escuchan sus discos, para que las generaciones
actuales lo siguen adorando, lo siguen respetando y lo siguen disfrutando.
“Yo pienso que Benny se escucha
y se baila más ahora que antes, porque ahora no lo puedes ver en vivo, ahora no
te roba el gran show, ahora no te roba la gran imagen en movimiento que te
atrapaba, que te dormía, que te dejaba en un éxtasis, viendo aquel hombre cómo
dirigía la Banda con el movimiento del hombro, con un pie, con la mano, no se
podía estar nunca quieto, porque cuanto estaban los pasajes de los saxofones y a
él no le tocaba cantar, él tenía que estar haciendo siempre algo. Esa inquietud
era precisamente un ansia rítmica interior de explotar, de salir. Así era como
se hacían sus arreglos, así era como se hacían sus orquestaciones”.
OV:
“El Benny era, lo
que hay que reiterarlo: genio intuitivo, aunque él no supiera música. De esto
hay un ejemplo de otro genio, que fue Sindo Garay. Este no sabía nada de música
y asombró; incluso, hay obras como Germania, que todavía los grandes músicos
nuestros están averiguando cómo Sindo hizo una obra tan adelantada para su obra.
El Benny igual. Después le trasmitía esas inquietudes, que él rasgueaba, que se
la aprendía, la grababa en su cerebro y la daba a los orquestadores.
“Ahí está Generoso
Jiménez, quizás el que más le orquestó, pues le hizo más de 50 arreglos y
orquestaciones. Él le decía: yo quiero que los trombones suenen así, yo quiero
esto; y le dictaba para que lo pudiera llevar al pautado. Generoso le hacía o
podía hacer alguna innovación, aportaciones, pero todo estaba y radicaba en el
prodigioso oído de Benny. Creo que esa era una condición natural que él trajo
desde que vino al mundo, eso lo traía en sus genes”.
P: La ciencia ha comprobado que cada persona lleva
dentro un reloj biológico. Si una melodía o ritmo le agrada, es que música y
reloj biológico interno, vibran en la misma frecuencia. Entonces, ¿cómo era el
reloj biológico con que nació Benny Moré?
JR: “Creo que el reloj biológico con el que nació Benny
Moré era un reloj biológico con un adelanto tecnológico de existir esta especie
de metáfora científica, de hablar de un reloj biológico con características muy
especiales. Yo pienso que con una técnica, vamos a utilizar una palabra del
momento, con una técnica de punta Benny -como te dije al principio- tenía un
concepto para lo que era la vanguardia musical. Eso le trajo a él dificultades
en muchas ocasiones con otras orquestas, con otras bandas, antes que tuviera su
propia banda, no solamente en Cuba, sino en México.
“Él estaba convencido de que la música, como todas
las acciones del hombre, como todas las manifestaciones del arte, está en una
constante evolución, que no se está quieta, que no vive en un quietismo; todo
evoluciona, que las esencias se respetan, pero que todo evoluciona.
“Benny era un convencido, empírico quizás, de eso.
Quizás con ese mágico y raro don que él tenía para vislumbrar el futuro, para
vislumbrar lo que era presente y para darse cuenta de lo que ya era pasado. El
reloj biológico de Benny Moré estaba muy bien cronometrado. El reloj biológico
de Benny Moré funcionaba a las mil maravillas y funcionó hasta el último baile
donde hubo que recogerlo y llevarlo para La Habana, ya moribundo.
Raras estadísticas en el mundo atestiguan que,
generalmente, los grandes hombres han sido primogénitos. Bartolo fue el primer
hijo de Virginia. Esto tiene que ver, necesariamente, con el fenómeno Benny
Moré.
“Bueno, de esto se
ha hablado mucho en el mundo. Se ha comparado a Mozart, el que fue hijo
primogénito de Joseh Mozart. Se ha comparado con el caso de Beethoven y de otros
grandes de la música, que sin guardar la distancia y géneros diferentes, esto es
una cuestión a veces hasta de mística, de interpretación muy personal.
“Yo
soy un místico en potencia. Yo sí creo que el primero recoge todo, recoge lo
bueno y recoge lo malo. Benny fue el primero de 21 hermanos. Tomar en cuenta que
Benny no lleva el apellido Benítez, como llevan los demás, Benny lleva el
apellido de su madre Virginia por cuestiones que no son esenciales en esta
entrevista. El se llama Bartolomé Maximiliano Moré, o sea, aparece como hijo
natural.
Y
sí, yo también participo, soy también un cultor y diletante de los grandes
maestros de la música y me he fijado en eso, que los primogénitos, generalmente,
tienden a recoger, como se dice en el argot, a recoger todos los genes positivos
o negativos de un apareamiento entre humanos, incluso, entre los animales
también.
“Benny parece que está dentro de esa aura, se encuentra dentro de esa órbita, se
encuentra dentro de esa magnitud que recoge este fenómeno y este concepto que es
un tanto místico, que se aparta de otros conceptos estéticos y más conceptuales
y quizás movería un poco al escepticismo, pero yo lo comparto, yo lo comparto
también”.
OV:
“Nos podemos remitir, en este caso, a la
interrogante anterior. Él tiene un reloj biológico natural y todo los gestos que
él hacía eran música. Yo recuerdo que lo escribí y después salió una crónica en
el periódico REVOLUCIÓN, que cuando se hace el Primer Festival de la
Música Popular Cubana, que organiza el desaparecido musicólogo Odilio Urfé, en
el teatro Amadeo Roldán, trabajaron las principales figuras del momento en Cuba
y cerraba el Benny.
“El Benny, en un Amadeo Roldán
repleto, llegó a las dos de la mañana y arrancó desde el público, ya cantando y
la orquesta en lo suyo. Estaba allí Jean Paul Sartre, filósofo y dramaturgo. El
no sabía nada de idioma Español, pero después, a través del traductor, dijo a
los compañeros que estábamos allí, que lo había entendido todo, porque cada
gesto que hacía el Benny era poesía y era música, y eso porque tenía un reloj
biológico sincronizado, que palpitaba como palpita un reloj; así su corazón
palpitaba al ritmo de la música”.
Raras estadísticas en el mundo atestiguan que,
generalmente, los grandes hombres han sido primogénitos. Bartolo fue el primer
hijo de Virginia. Esto tiene que ver, necesariamente, con el fenómeno Benny
Moré.
“No creo que esto tenga un fundamento científico,
pues hay otros grandes que no son primogénitos y han llegado a ser increíbles
músicos; han sido grandes escritores, grandes artistas. Eso habría que
investigarlo y se lo dejamos a los científicos. Creo que el Benny, en todos los
sentidos, es una excepción; pero no por el hecho de ser primogénito...”
P: Con los adelantos tecnológicos de hoy, qué
hubiera podido hacer y dejar para la posteridad, Benny Moré.
JR: “Esto me lo han preguntado a mí en distintas
oportunidades sobre la base de otros cantantes, como el caso del gran tenor
Enrico Carusso, aunque esta pregunta siempre resulta válida. ¿Qué hubiera sido
el gran tenor Carusso, pues cantó en una época en que todavía no existían los
micrófonos? Había que grabar ante una placa de cera y a través del movimiento de
una voz, al recoger las vibraciones, irlas grabando. ¿Cómo hubiera sido la voz
de Carusso?, al lado de Placido Domingo, Pavarotti, que hoy disfrutan de todos
los adelantos, eso sin quitarle mérito a estos dos grande tenorazos, que ha dado
en los últimos 30 años el arte lírico.
“Pienso que con los adelantos tecnológicos, con los
son-kraf y todas estas tecnologías que permiten..., que a Benny no le hubiera
hecho falta nada, pues en la actualidad existen incluso equipos que los momentos
de desafinación del cantante los afinan, ya el cantante no tiene que regresar
nuevamente cuando le digan: oye, te equivocaste aquí, vamos otra vez. La misma
computadora, donde hay un momento de desafinación, te lo arregla.
“Considero que hoy en día se
fabrican las cosas. No quiero demeritar a grandes voces que son esclavas de su
tiempo, tienen que grabar con la tecnología actual. A Benny no le hubiera hecho
falta eso. Nosotros podemos comprobar en una grabación de Benny, de los años 40
ó 50, principios de los 60 que parecen de ahora y que al llevarla a compacto lo
único que ha mejorado es eliminar el sonido de arrastre que producía la aguja
sobre la superficie del soporte.
Pero pienso que, hubiera sido
el mismo Benny, porque los genios son como de Carusso te hablé, con micrófono o
sin micrófono.
OV:“Hay un caso que se pudo ver aquí, en Cienfuegos, en
el Festival de Boleros, que se efectuó en el teatro Tomás Terry, cuando vino el
grupo Los Sabandeños. Eran ya una agrupación coral y trascendieron con sus
boleros en España y Canarias, pero la vez que más trascienden,
internacionalmente, y su disco más vendido es que lograron, le hicieron coro, a
Benny Moré.
“Vamos a decir, 35 años después
de la muerte de Benny y ello producto de la técnica que hoy permite se puedan
hacer todos estos experimentos y en la EGREM se hizo un experimento en
ese disco también. El Benny nunca tocó con elementos electrónicos y gracias al
desarrollo de la computación un orquestador muy destacado le agregó elementos
electrónicos a la grabación del Benny y parecía que el Benny estaba tocando y
cantando en este momento.
“Uno de los grandes ejemplos es
que aunque de origen francés, el Benny lo que hace es una jazz band, que aquí -a
Cuba- llegaron las jazz band, principalmente, de los Estados Unidos; ya lo dice
su nombre: jazz band, es decir, banda de jazz. Sin embargo, el Benny le dio un
sonido netamente cubano a esas agrupaciones jazz band”.
P: En esto que el hombre llama “época moderna”,
¿pudiera surgir otro fenómeno musical y cultural como el caso de Benny Moré?
JR:“Yo no puedo asegurar si estamos
realmente viviendo en una época moderna o un postmodernismo o estamos viviendo
en una época de barbarie. Hablé de Celia al principio y que han pasado los años,
incluso en vida Celia y después de muerta Celia, que va a costar trabajo que
surja otra Celia. Yo pienso que otro artista, independientemente de que ahorita
hice una comparación con el gran sonero venezolano Oscar de León, guardando
todas las distancias que puedan haber entre ambos, que nosotros no hemos sido
capaces en 43 años de parir para el arte musical cubano otro artista como Benny
Moré. No hemos sido capaces, creo que pasarán muchos años.
“Además, con los estilos, con
los conceptos industriales ahora y con la comercialización del disco que se
están manejando, es posible que pasen muchos más años para que vuelva a surgir
nuevamente otra figura como el Bárbaro del Ritmo. Realmente, el Bárbaro del
Ritmo es el alfa y la omega, posiblemente, por muchos años de lo que es la
expresión más alta de la música popular cubana”.
OV:
“Yo creo que la época no permite
que surja otro Benny Moré. Puede surgir una gente de talento y, además, más
apoyado por el desarrollo tecnológico. Hoy mismo los músicos nuestros tienen la
oportunidad de ir a un Instituto Superior de Arte y alcanzar el mayor
conocimiento.
“Pero este tipo de artista, de
genio popular, lo da la época. Se pudieran mencionar algunos casos fuera de
Cuba. Yo reitero, creo que difícilmente se dé un genio como Benny Moré en esta
época”.
P: Si creen en la reencarnación, ¿cuándo nuevamente
tendremos en la tierra a Benny Moré?
JR: “Benny Moré siempre ha estado
reencarnado, porque Benny Moré es siempre Benny Moré. Yo soy uno de los que
respeta este fenómeno de la reencarnación, yo creo en la reencarnación; como
hombre que tiene algo de mística en su pensamiento y en su conciencia, creo que
alguna vez estuvimos y que alguna vez volveremos. Pero, es que Benny Moré no se
ha ido. Por lo tanto, el fenómeno de la reencarnación en Benny Moré no va a
ocurrir nunca, porque él no se ha ido, él siempre estará con nosotros.
OV:
“Obvio dar una
respuesta a este pregunta. Yo no creo en la reencarnación, sí creo en el hombre.
Me imagino al Benny pensando en él, recordándolo, pero no creo en la
reencarnación”.
P: Y... para que en esta entrevista no quede nada
“fuera del plato”, les formulo estas interrogantes: Fue Benny Moré un marginal;
alguien que cuando pudo no se ocupó de su familia como debía; alguien que bebió
demasiado ron; alguien informal en ocasiones; o quien, incluso llegó a consumir
drogas...
JR: “Si beber ron es ser marginal,
yo soy un marginal. Pero, bien, esto no es a lo que vamos. El concepto de
marginalidad ha cambiado mucho. El concepto de marginalidad se manejaba por los
años 40 y 50, en el Tercer Mundo, como le llamamos hoy en día -de una manera- a
los países de la pobreza.
“Los marginales no poseían
cédulas electorales y, por lo tanto, no aparecían dentro de los censos. En La
Habana teníamos el famoso barrio de Las Yaguas, la famosa Cueva del Humo, que
eran muy pequeños enclaves donde vivían personas que nunca se habían inscripto
en el colegio electoral. Hoy en día el concepto de marginalidad es mucho más
amplio.
“No pienso que beber ron... No
conozco de que Benny Moré llegara en algún momento a consumir droga. Sí sé su
afición por el ron, por el buen ron cubano. Es muy raro ver a un hombre de la
tierra que no beba ron y no toque una guitarra, que no se admire ante un
amanecer, no se admire ante el canto del gallo y que no se admire ante una
puesta de sol en el malecón habanero o en la bahía de Cienfuegos, mirando cómo
se pone el sol.
“No creo que Benny fuera un
marginal. Benny, sencillamente, era así. Benny tenemos que calificarlo como un
bohemio. Ahora, esto de que no se ocupó de su familia, no lo comparto ni lo voy
a compartir nunca. Benny fue un buen hermano, un buen hijo. Muchos de sus
hermanos participaban de su trabajo. El que no le manejaba el carro, se ocupaba
de otras cosas; en ocasiones, cuando la Banda no estaba completa, llevaban las
claves o las maracas. De Benny comió todo el mundo. Le fabricó una hermosa casa
a su madre. El sueño de él era hacerle una casa más agradable a su madre.
“Pero si compartió su dinero,
compartió su vida, compartió su trago con sus amigos, cómo no lo iba a compartir
con su familia, que vemos cómo su familia lo sigue admirándolo, respetándolo y
sigue llorando todos los años que tenemos un Festival Benny Moré.
“Con esto respondo a las
especulaciones de algunos biógrafos quizás. En Miami hay un escritor, que me voy
a reservar su nombre, yo respeto siempre a todo el mundo, quien habló cosas de
Benny que realmente, para hablar de la grandeza de un hombre, no hay que estar
tocando sus manchas. No creo que las manchas de Benny sean tan grandes. Son más
las manchas que le hemos puesto nosotros los mortales a él, que es un
inmortal...
OV:
“Sobre esto último
se han hecho muchas formulaciones y especulaciones, y la mayoría equivocadas.
Una de las cosas que caracterizaba y que cuentan los amigos, los que acudieron a
Benny, fue la generosidad suya.
“Una gente tan
generosa con cualquiera, tenía que serlo con su familia. La muestra es que lo
iban a ver y él, con tranquilidad absoluta, sacaba su dinero y lo daba.
“En cuanto a la
informalidad, está demostrado, que se debía a un gancho que utilizaba Alipio
García en el cabaret Alí Bar, es decir, la disyuntiva: ¿Vendrá o no vendrá el
Benny? Era una interrogante, pero una forma también de captar. Está probado que
lo anunciaban en lugares que él no había firmado ningún contrato ni su manager.
“Un par de años
antes de morir, su manager, era uno de los grandes empresarios cubanos, Eduardo
“Tito” Garrote, que lo fue a su vez de Lucho Gatica y de grandes figuras
internacionales y no podía arriesgar su prestigio, si no estaban firmado los
papeles.
“Yo sé lo que le
gustaba tomar como a cualquier ser humano y hombre de origen humilde, de pueblo,
muy cubano. En cuanto a la droga, dudo que en México no haya cogido su
cigarrito, pero no es conocido, porque incluso, Celeste Mendoza, que fue una
gran amiga del Benny, se indignaba cuando le hablaban de que el Benny era
drogadicto”.
P:
Me queda por decir a José Reyes Fortún lo siguiente
y muy humildemente: Cuídese mucho en el sentido de
su salud, para que viva muchos años más, porque Usted, en nuestro país, es una
institución de la Cultura.
JR: “Muchas gracias. No sé cómo te enteraste. Yo en
estos momentos no me encuentro muy bien de salud. Desobedecí orientaciones del
médico y estoy aquí por ser Benny Moré. Yo no he faltado a ninguno de los
coloquios desde que se iniciaron, que es el IV Coloquio del XIV Festival y yo no
podía faltar.
"Gracias a Benny Moré pude hacer
mi primer libro y ya vamos por el tercer libro sobre otras cosas sobre la música
en las que he incursionado.
“Pero bueno, mi primer libro fue
sobre Benny Moré y él me lanzó al conocimiento del público. Lo hice con tanto
amor, con tanto respeto, quería recoger tanto su imagen y su figura con el mayor
respeto, que pienso que allá, donde esté Benny, en el lugar que esté, allá donde
lo tengan colocado los grandes dioses, a su lado, sencillamente, él me está
agradecido y me está ayudando a que mi salud se recupere”.
P: Por último, quisiera que Omar Vázquez dijera algo
muy personal, al pueblo de Cienfuegos y al terruño de Lajas, donde nació en su
“rincón querido” Benny Moré.
OV: “Cada día la
figura del Benny cobra una dimensión mayor y eso hay que cuidarlo. Tiene que ser
una preocupación del Partido y Gobierno, que exista un lugar que perpetue la
memoria del Sonero Mayor y que con ello se beneficie la ciudad y la provincia,
con la suerte de tener una figura gigantesca como esta.
“Conversando con
Jesús Gómez Cairo vimos la posibilidad de que Villa Soberón, el gran escultor
que hizo las estatuas de John Lennon y el Caballero de París, pudiera también
realizar una del Benny, a pesar de que Benny fue siempre muy gestual, por lo que
no es fácil apresarlo en la quietud, con su rostro en una escultura. Pero,
bueno, Villa Soberón, piensa en un Benny Moré sentado, como hizo la de John
Lennon y está trabajando en ella. Creo que esto va a ser un gran aporte.
“Los que hemos
tenido la oportunidad de estar en otros países, vemos que por ejemplo en
Veracruz, México, me impresionó en el camino hacia el hotel la avenida “Agustín
Lara” y a un lado el teatro “Toña, La Negra”. Vi cómo le rinden culto a esas
figuras.
“Después nos
llevaron a un parque, donde existen estatuas de cada músico yucateco que
triunfó. En Veracruz el mismo caso y no tenía que ser en la dimensión del Benny,
sino que solamente hayan trascendido los límites de esas regiones. Aquí tiene
que ser un orgullo y preservarlo para que las nuevas generaciones conozcan a
Benny Moré.
“Sugería que en el
Museo Benny Moré, de Lajas, que haya fotografías originales, que hay muchas; que
haya testimonios, que haya grabaciones. Sabemos que además de los documentales
hay dos películas y se va a estrenar otra pronto sobre Benny Moré. Aquí hay un
ciclo de películas en las que trabajó Benny Moré. Todo eso tiene que estar y
será motivo de orgullo, así como de atracción para los visitantes, no sólo
cubanos, sino del extranjero.
“Este es el
llamado que puedo hacer y estamos en disposición de ayudar, aportar y llevar a
cabo cualquier gestión para coadyuvar en todos los sentidos posibles, pues
acerca del Benny queda mucho por investigar.
“Nos preguntamos y
sugerimos: ¿Por qué no se invita a una figura como Guillermo “Memo” Salamanca?
Este es un gran músico mexicano que fue el primero que hizo orquestaciones y
grabaciones con Benny Moré y mucho antes que Pérez Prado y que Arturo Núñez, un
gran músico cubano, pinareño, con el cual él grabó; con Mariano Mercerón, todas
esas figuras.
“Memo” tiene
testimonio valioso sobre el Benny; toda su primera etapa en México que no se
conoce tanto. Ahora hicieron un disco muy hermoso con canciones del Benny, lo
que ellos grabaron con el Benny, que está vivo uno de los Hermanos Bermúdez,
Armando, pues falleció Rubén. Entonces, traen figuras que no tienen que ver nada
con el Benny; ¿por qué no traen esas figuras que mencioné? y que pueden aportar
vivencias muy interesantes.
“Eso ya es un problema de diseño, de apoyo del Instituto de la Música y no
esperar el próximo Festival, sino con tiempo diseñarlo y ver toda las aristas
que quedan por cubrir sobre el Benny. Esta es la exhortación o el planteamiento
que uno puede hacer".
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