Para Benny Moré, de su Lajas, su Cuba

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El ajetreo del pueblo hoy disminuyó. La mayoría esperaba con ansias la salida de la peregrinación. Una vez más –como seguirá ocurriendo– en Santa Isabel de las Lajas, personas de todas las edades caminaron desde la esquina de la Casa de Cultura hasta el Cementerio municipal para el perenne homenaje a Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez.

La banda de conciertos interpretó Bonito y sabroso, el arreglo floral iba en manos de amigos y familiares. Fue un inicio inolvidable, también el homenaje musical en la tumba del gran Benny Moré.

Cien años cumpliría el hijo de Virginia. El muchacho atrevido que aprendió a tocar la guitarra, cantaba en las esquinas, tocó en más de una ocasión los tambores makuta en el Casino de los congos y luego emprendió viaje a La Habana, México… la inmensidad.

Este 24 de agosto, Hilda, la hija del bardo lajero volvió a llorar. Quizás recordó las palabras de su padre, la música en las vitrolas. Sones, boleros, guarachas, rumba, mambo, ¡cómo cantabas Benny!

En Lajas como en Cienfuegos, el día parece corto para tantos buenos momentos. Canturía en el Platanal de Bartolo, la religión africana y sus originales cantos en el barrio de La Guinea. También las flores en el Prado de la Perla del Sur. Los niños, la trova, sus voces… el homenaje.

Lajas aún lo llora, pero hoy el ambiente es festivo. Hace 100 años nació un niño negro y pobre, pero bendecido por muchas bondades de la vida. Benny Moré es la inspiración que no termina; la música imperecedera; la brisa de un viento suave sobre su lecho eterno. Benny Moré es Lajas, es Cienfuegos, es Cuba y hoy te pensamos los cubanos.

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Autor: Luzdeibys González Forcades

Periodista y guionista en Radio Ciudad del Mar.

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