Facultad Pedagógica sureña miembro del Consejo Mundial de Académicos Universitarios

Con gran interés los educadores siguieron la Conferencia de Orlando Terré Camacho. Fotos: Dainury Vázquez Coll

La Facultad de Ciencias Pedagógicas fue acreditada como el miembro número 525 del Consejo Mundial de Académicos Universitarios, al cierre de la Primera Jornada Científica de las Ciencias Pedagógicas y Humanísticas que durante cinco días sesionó en la sede “Conrado Benítez” de la Universidad de Cienfuegos.  

El honroso nombramiento lo realizó el presidente de la institución internacional para Latinoamérica, el cubano Orlando Terré Camacho, al entregar el certificado acreditativo a la doctora Xiomara García Navarro, Decana de la Facultad, distinción que con anterioridad había recibido el Centro de Estudios de la Didáctica y Dirección de la Educación Superior.

La Decana Xiomara García Navarro recibió el Diploma acreditativo. A sus lados Terré Camacho y Blas Yoel Juánez, director del CEDDES. Fotos: Dainury Vázquez Coll
La Decana Xiomara García Navarro recibió el Diploma acreditativo. A sus lados Terré Camacho y Blas Yoel Juánez, director del CEDDES. Fotos: Dainury Vázquez Coll

El también presidente de la Asociación Mundial de la Educación Especial y la Organización Mundial de Estimulación y Desarrollo Infantil, ofreció una Conferencia Magistral titulada Avanzando hacia la inclusión” ante los docentes cienfuegueros, trabajadores de las escuelas para niños con necesidades educativas especiales de todos los municipios.

Su intervención tuvo lugar en el contexto del Segundo Taller de Educación Especial en el que se expusieron decenas de trabajos en posters, ponencias y audiovisuales demostrativos de las investigaciones y experiencias de maestros y profesores en ese campo.

El Departamento de la Educación Especial encabezado por Ibis Bermúdez López, jugó un papel destacado en el Taller, ya que contribuyó a su preparación y desarrollo  y sus profesores presentaron unos veinticinco trabajos científicos.

Terré Camacho, quien ostenta entre numerosos galardones y reconocimientos la Distinción Pedagogo del Siglo XXI, fue declarado como miembro de honor de la Filial cienfueguera de la Asociación de Pedagogos de Cuba por su presidenta Bárbara Bermúdez.

Magistralmente magistral

En perfecta simbiosis de forma y contenido se convirtió la Conferencia impartida por Orlando Terré Camacho a los educadores cienfuegueros, pues además de expresar lo que piensa y cree sobre la educación inclusiva utilizó suigéneris medios y recursos para lograr un producto comunicativo capaz de  atrapar, de principio a fin, la atención del auditorio.

En relación con la forma, se puede afirmar que aplicó dotes de gran comunicador, donde fueron ingredientes no sólo la palabra, de hecho sobresaliente, sino también la interparticipación con el público, mediante aplausos, gestos, ejercicios, abrazos, música y baile; el uso de audiovisuales; el humorismo, la reiteración de slogans como el Si se quiere, se puede,  en un todo que cerca de dos horas pasaron sin sentirse.

Educar constituye una obra de infinito amor, afirmó recordando al Maestro y subrayó, así es la educación cubana.

Conceptualmente hablando, dijo que “la escuela inclusiva son comunidades que respetan a cada niño y a cada niña o persona  como un individuo y refuerzan su sentir de pertenencia.”

Antes ya había dicho que debieran ser especiales todas las escuelas, caracterizadas por emprendimientos de prácticas humanas, porque en un  grupo todos los niños son diferentes. Por ejemplo capacidades distintas, grupos étnicos, tallas, edades, entornos familiares y géneros.

“El compromiso es de todos los días. La inclusión necesita de un trabajo mancomunado, articulado con la familia, conocer lo que está pasando, es una tarea de tres: familia, escuela, comunidad.”

Tras afirmar que seguir el camino de la inclusión es de alguna manera definir lo adverso y lo diverso y entender que es  un proceso necesario pero complejo, confesó que como la mayoría de las ideas transmitidas pertenece a su libro La educación necesaria, de la Editorial Siete, Perú 2011.

Abrazar la diversidad fue una de las aristas reiteradas de su conferencia, igual que dinamizar ritmos diversos para aprender. Es tarea del maestro comprender, abrazar y acompañar la diversidad, dijo, prepararse para ese reto y superar la cultura de la inmediatez, en el sentido de la premura en la ejecución de las tareas; dominar las competencias del docente; mirar a tiempo porque la inclusión es a largo plazo.

“Todos los estudiantes pueden aprender, pero no todos el mismo día, ni de la misma manera”, aclaró.

El maestro tiene que minimizar sus angustias. “Pónganse en el lugar de la familia”, sugirió, y “Regálale al niño lo que puedas”. “Lo más importante hoy en día es conservar la alegría”, sentenció.

Tras declararse entre los agradecidos, el doctor Orlando Terré recordó su encuentro con Fidel en un Congreso Internacional de la Educación Especial a quien le dijo:”Hay un solo camino y es la educación y la ciencia guiadas por el amor, porque sin ciencia el amor es impotente pero sin amor la ciencia es destructiva”.

Así de esta forma llana, franca, jocosa y a veces filosófica transcurrió la charla.

Debo confesar que jamás en mi ya larga vida de estudiante y algunos años como educador, había presenciado algo similar. Pienso que los que tuvimos la dicha de asistir a su Conferencia, difícilmente la podamos olvidar en largo tiempo.

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Autor: Ramón Lobaina Consuegra

Periodista ya jubilado pero se mantiene colaborando con diferentes medios de comunicación. Merecedor del Premio Provincial por la Obra de la Vida "Antonio Hurtado del Valle", que otorga la Unión de Periodistas de Cuba en Cienfuegos. Profesor adjunto de la Universidad de Cienfuegos.

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